16/4/13

Otelo

Contraviniendo la imagen isabelina del "moro", Shakespeare invierte los papeles de los protagonistas y otorga al moro Otelo el carácter de hombre noble y aristocrático, mientras que reserva para el italiano Yago la perversidad y la hipocresía, desarrollando en él uno de los estudios más profundos del mal. Otelo se presenta como la tragedia de la incomprensión, en la que luchan el amor puro, la pasión, el orgullo, los celos, la venganza..., y en la que al final, el protagonista, como un auténtico héroe trágico, consciente de su degradación y de su pérdida, escribe su propio epitafio, con la angustia del héroe destrozado.

Mi opinión

Shakespeare, mi Shakespeare. Él y sus tragedias, él y sus libros que nunca acaban bien ya que tiene al parecer cierta repugnancia a los finales bonitos y alegres donde todos viven. Bueno, tenía. Está muerto. 

Otelo me caía bien al principio, el pobre se enamoró de una chica de alta cuna y su padre se entera y no le gusta nada, cree que la ha engañado, porque cómo va a enamorarse la chica de un moro. Y claro, se monta una buena y el padre le dice a Otelo que si le ha engañado a él también va a engañarle aunque sea su marido y tal, típicas cosas de personas que se sienten traicionadas. Pero Otelo no cree que Desdémona vaya a engañarle, para él ella es un ángel caído del cielo, con sus alas blanquitas y aureola incluída.

Bueno, total que viajan a Chipre y Yago, que odia a Otelo y le tiene mucha envidia, pues empieza a comerle la cabeza a Otelo de que su mujer la engaña y empieza a emparanoiarlo, digamos, y como en esta vida se cree a cualquiera antes que a la acusada porque no se escucha pues Otelo llega a tal extremo que comete un crímen, y bueno... es muy fuerte. Yo cada vez que pasaba algo era en plan: no  puede ser, william, ¿por qué me haces sufrir? 

Bueno, ahora que más o menos os he dicho que pasa, voy al tema. Yago me cae fatal, tiene muchísimo odio en su interior y ese odio le lleva a planear su venganza de una manera perfecta, de tal forma que realmente todas las piezas encajan, no te hacen dudar a no ser que tu confianza sea plena e incluso mete a su mujer en el juego sin que esta se entere. Claro, la mete porque es la acompañante de Desdémona. Hay que tener una mente muy fría para hacer lo que hace sin que se le note, hasta que su mujer cuenta todo lo que sabe al ver lo que ha hecho su marido. Otelo, que es un crédulo, se deja convencer, y todas las dudas dan vueltas por su cabeza convirtiéndole en un hombre completamente diferente, ya no es el hombre tranquilo y amable del principio, ahora es una persona furiosa, llena de celos que sólo piensa en que su honor está manchado, en que su amada se ha entregado a otro. Y Desdémona, por otro lado, lo único que hace a lo largo de la novela es ayudar a uno de los que trabajan con Otelo pero este cree que lo engaña con él, así que cuanto más le ayuda más se fastidia todo.

El final yo me lo tomo como una lección, es que te enseña que no hay que dejarse llevar por los celos, que no hay que escuchar sólo una versión, que hay es escuchar de verdad a las personas, que los enemigos están más cerca de lo que se cree.

Y bueno qué decir de la forma de escribir de William Shakespeare. Era el mejor y siempre lo será. Sus obras son para todas las épocas, nunca se van a quedar anticuadas porque todas te enseñan algo. Otelo es una muy buena obra de Shakespeare que me  leí ya hace un par de semanas. Ahora estoy con Macbeth... a ver qué tal me va con esta ^^ 

No es que sea esto una reseña, simplemente me apetecía hablar de Otelo.

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