21/6/14

No te lo vas a creer


 Después de asistir en Glasgow a una desastrosa reunión de trabajo y de tomarse un par de vodkas, ¿o fueron tres?, para levantar el ánimo e infundirse valor, Emma Corrigan se sube por fin al temible artefacto volador para regresar a Londres. El vuelo resulta especialmente movido; algunos pasajeros gritan, las azafatas se abrochan los cinturones con caras lívidas, y Emma se agarra desesperadamente a los brazos de su asiento. Presa del pánico, de su boca empiezan a brotar todos sus secretos, sus sueños más ocultos y sus deseos más inconfesables, que van a parar a oídos del silencioso pasajero que, inmutable, la escucha sentado a su lado.

Emma no se deja nada: desde el día en que perdió la virginidad hasta la nota de matemáticas que falsificó en el currículum, pasando por lo incómodo que le parece el tanga. Pero este mal trago no será nada comparado con lo que le espera el lunes en la oficina, donde corre la voz de que el presidente de la megacorporación americana para la que trabaja se encuentra de visita en la sede londinense. En medio del nerviosismo general, Emma decide acercarse a la máquina de café del pasillo y se cruza con la comitiva que acompaña al gran jefe.

                                                                                                                                                                   

Si hay algo que me encanta  de Sophie Kinsella es el humor que pone a situaciones desesperadas. Los libros de Sophie siempre tienen a una protagonista, algo torpe (cada una en lo suyo) que cometen un error, a veces garrafal  y otras no tanto, pero no te lo pone como algo dramático sino que te ríes a carcajadas y te puedes ver en esa situación perfectamente. Adoro a sus personajes, de verdad.

Emma esta vez es una chica que está trabajando en una empresa, nadie se piensa que va a durar en el trabajo pero ella lucha por ello. Tras fastidiar un trato y tirarle un refresco encima al señor con el que tendría que haber firmado el trato, se monta en un avión y este tiene unas turbulencias. Claro, cuando estás en una situación así qué créeis que pasa... pues que ella no deja de hablar. Le cuenta que pesa sesenta y tantos kilos pero que su novio piensa que solo 56, que riega la planta de su "jefa" con naranja porque no la soporta, que puso que tenía un sobresaliente en matemáticas cuando en realidad era un aprobado (y sospecho que justo), que su novio le recuerda a Ken de Barbie, que odia el jazz pero su novio se piensa que le encanta... mil cosas. Oh, y que odia el café de la empresa. Pero claro, tampoco le preocupa tanto porque se piensa que no va a volver a verle. Lo gracioso del tema es que el desconocido es el gran jefe de la compañía y, a partir de ahí, empieza el lío. Además, cuando pisa tierra firme, su novio acaba pidiéndole que se vayan a vivir juntos.

Mientras Emma tiembla cada vez que le ve, el jefe aprovecha a reírse de ella. Si la ve tomando café, le pregunta que qué tal está, y ella le miente y él le mira en plan "me sigo acordando". Pregunta a la de la planta que porqué está tan mustia, cuando ve a Emma con su novio le hace que dude de su relación y es que algo que vemos todo es que Connor, el Ken, es idiota pero claro, tiene la presión Emma de que son la pareja perfecta. Oh y con las matemáticas pasas un buen rato. La verdad es que conseguí reirme un montón con este libro, hacía tiempo que no soltaba tantas carcajadas.

Además, Emma vive con dos chicas, una que es su mejor amiga y que es bastante maja y con dos dedos de frente, y la otra una loca que peor es imposible que me caiga. Con ellas también vivirá ciertas situaciones graciosas, como cuando le roban la ropa a la insoportable. 

Es un libro perfecto para distraerse y divertirse. Me encanta la forma de escribir de Sophie porque es muy ágil, la historia no aburre en ningún momento, es perfecta y sobre todo acabas riéndote un montón. Su protagonista es adorable  y bastante torpe para algunas cosas. La trama es sencilla pero tiene algo especial. Una cosa que me gusta es que el chico no es nada posesivo, como los que hacen ahora, y que trata de arreglar las cosas que hace mal para que Emma esté contenta. Es decir, que Emma no quiere ir con chófer, pues viene y los dos cogen taxis. Que Emma quiere ir a un sitio normal pues acaban en un parque comiendo pizza porque todos los sitios a los que ella quiere ir están cerrados. Es una historia bonita en la que por primera vez no queda mal que la chica normal quiera salir con el chico rico que es además el jefe de la empresa. Es algo que realmente me ha gustado.

Si quieres reírte y necesitas una novela para distraerte recomiendo completamente este libro. Es perfecto y no decepciona. Aunque eso sí, la portada es algo fea. Pero os lo prometo, os atrapará.

2 comentarios:

Jorge dijo...

Hola! Me ha gustado mucho tu blog, ¡te sigo!. La verdad es que el libro no tiene mala pinta, pero no me llega a convencer. Gracias por la reseña!

PD: Te invito a pasarte por mi blog ;)

Un abrazooo ^^

Rocio Limones dijo...

Hola!
Gracias por la recomendación! Dan ganas de leerlo!!
Me gusta mucho tu nick de Miss Darcy ( yo también estoy enamorada de ese personaje! )
Me quedo en tu blog y aprovecho y te dejo el mío por si quieres echarle un vistazo!!

http://lalectoradurmiente.blogspot.com.es/

Un besito y nos leemos!