16/3/15

Rarita y adorable



A los 17 años Jeane Smith tiene medio millón de seguidores en Twitter y ocupa un puesto en la lista del periódico The Guardian de las treinta personas más influyentes menores de treinta años. Pero aunque tiene cientos de amigos virtuales, Jeane es el bicho raro del colegio. Por el contrario, Michael Lee es el chico más popular. Así que cuando Michael habla con Jeane por primera vez para contarle que sus respectivas parejas los están engañando es como si hablara con un extraterrestre. Si lo suyo es odio a primera vista, ¿por qué se sienten físicamente tan atraídos el uno por el otro y por qué no pueden dejar de besarse...?
 
Tengo este libro en inglés desde hace mucho pero cuando lo vi en español en la biblioteca me dije que mucho mejor porque así no me agarraba un dolor de cabeza. Total, que me lo leí el domingo porque me apetecía una novela romántica juvenil con algo de humor.

Tengo que decir lo primero  de todo que Michael Lee me cae mal. Quizás al resto del mundo os parezca un personaje masculino maravilloso pero a mí me ha caído increíblemente mal. En cambio ella, Jeane, me ha caído genial.

Jeane es una chica rara que se tiñe el pelo, viste con ropa de segunda mano, es muy culta, y tiene un blog: Rarita y adorable. La gente le tiene tirria porque es alguien bastante borde, mordaz y capaz de hacer llorar porque le molesta la incultura de la gente (le entiendo, en momentos del libro yo habría hecho lo mismo). Y Jeane tiene un novio, Brian, que se pone rojo solo con mirarle.

Michael Lee es el chico popular, se lleva con todo el mundo y saca unas historias fantásticas. Y a mí me cae mal, pero luego vamos con eso. Michael tiene novia, S. ¿Y qué tiene en común con Jeane? Que sus respectivas parejas les ponen “los cuernos”

Y ahí empieza el meollo del asunto. Cuando Lee descubre que Brian le hace ojitos a su novia decide decírselo a Jeane, y discuten porque ella no quiere reconocerlo. Total que están en un tira y afloja continuo, en el que hay implicados varios morreos.

Vale, vamos a lo que  no me gusta de Michael Lee porque necesito desahogarme. Resulta que a Michael Lee le da vergüenza que le vean con Jeane. ¿Por qué? Porque es diferente al resto y a mí eso me parece algo horrible. ¿Cómo puedes enrollarte con una persona con la que no quieres que te vean? ¿Y cómo puedes decirle que no quieren que te vean con ella porque es una rara? Ella se lo toma hasta bien pero yo soy Jeane y le pego una patada en sus partes y me quedo de lo más tranquila. Además, ¿qué tiene de malo ser como ella? Claro que es algo borde y que viste de forma estrafalaria ¡pero es su encanto! Si tanta vergüenza le da que deje de darle besos pero, claro, eso no. Mientras no les vean qué más le da. Además, hay veces que parece que ni le importa, que para él Jeane no es nadie y me hace gracia cuando ella dice cosas malas de él para disimular, porque en cuanto están solos ella le dice que no es lo que piensa de él pero como no pueden verlos juntos pues dice eso. Pero es que es con buenos motivos, para ayudarle a él. No sé, a mí me ponía nerviosa que nunca pudieran verse en público, siempre en la casa del otro o en el hueco de la escalera. Yo le habría mandado a la mierda y me habría ido con un tío guay de un concierto de esos a los que va.

Bueno, volvamos a la historia. Jeane evoluciona muchísimo a lo largo del libro, se va viendo su fragilidad y te rompe el corazón a veces, porque obviamente su forma de ser es un simple caparazón. Lee pues bueno, ahí va. Aunque algo que me ha gustado es que Lee no ha dejado su superficialidad a un lado como por arte de magia, por lo que me ha resultado bastante realista su personaje y me he imaginado a los chicos que conozco actuando como él porque hay muy pocos que le echen narices a la vida  e ignore lo que el resto piense.

La historia está contada por ambos, por lo que en los capítulos contados por Michael Lee me sacaban de quicio y quería darle un par de tortas. Es una novela entretenida, engancha muchísimo, divertida, y con un mensaje de “da igual que seas raro, quiérete a ti mismo y a quién no le guste que no mire”.  Hay cosas que me han parecido algo surrealista y pero creo que es bastante fácil ponerte en el papel de ambos.

 A mí rarita y adorable me ha parecido un buen libro, una historia normalilla pero que engancha y unos personajes difíciles de olvidar. Eso sí, a mí la portada no es que me haya gustado, soy más de la inglesa pero todo no se puede pedir.

Que por cierto, a mí las bicis antiguas con cesto y en colores pastel (sí, me encantan en color pastel) me encanta pero qué pena no poder llevar una de esas por donde vivo.

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