9/4/15

Algún día este dolor te será útil




James Sveck, el narrador de esta novela, es un adolescente inteligente y precoz, ha terminado el colegio y durante el verano trabaja en la galería de arte que su madre tiene en Manhattan y en la que casi nunca entra a nadie. Pese a haber sido admitido en la prestigiosa Universidad e Brown no está seguro de querer ir; lo que de verdad le gustaría es comprarse una casa en el campo y pasarse el día leyendo, sin ser molestado; detesta relacionarse con gente de su edad, a la que evita y con la que piensa que no tiene nada en común. 

James es un chico introvertido y asocial de dieciocho años que debería empezar la universidad en septiembre pero que, de pronto, decide que no quiere ir porque no cree que aprendería nada allí y porque no quiere pasarse cuatro años más rodeado de jóvenes aburridos de su edad. ¿Por qué son aburridos? Porque cree que no tiene nada en común con ellos (¡ay si me conocieras, querido Sveck! Nos lo pasaríamos de muerte) y las únicas personas que le interesan son su abuela y un empleado de su madre. 

James tiene un sentido del humor único, es bastante irónico y no sabe muy bien cómo encajar en el mundo. Es una persona bastante profundas, de esas que dices 'pero qué cerebro tienes' y al que acabas cogiendo cariño porque, después de todo, solo es un adolescente que no sabe qué hacer con su vida. Vive con su madre, que acaba de casarse y que vuelve de la luna de miel antes de tiempo, con un perro y con su hermana Gillian que ha decidido cambiar la pronunciación de su nombre. Su madre lleva una galería de arte, que no tiene mucho éxito, y ha decidido que su hijo trabaje ahí el verano para que sepa lo que es ganarse el sueldo, por lo que irá y vendrá de la galería, donde pensará en algunas cosas, trabará una especie de amistad con el empleado de su madre (no me acuerdo cómo se llama, ¿vale?) y donde observará todos los días papeleras llenas de basura que, supuestamente, es arte. Además, también irá a visitar a su abuela, con la que hablará de algunos temas y con la que se lleva mejor que con cualquier otro ser humano.

Algún día este dolor te será útil es un libro bastante complejo y no apto para cualquiera, ¿por qué? Está lleno de reflexiones que no todo el mundo puede llegar a entender y que se pueden hacer pesadas, pero que a mí me han parecido maravillosas. James reflexiona acerca de la universidad, de dar un paso adelante; sobre si es gay o no (porque todo el mundo cree que es gay y a él nunca le ha gustado nadie, así que cómo saberlo, solo lo dicen porque nunca ha tenido novia); sobre su abuela; sobre sus recuerdos... sobre la vida en general y sobre si es buena idea comprarse una casa en el campo y leer todo el día (ay, lo que daría por vivir en algún sitio y dedicarme sólo a leer).

Es un libro del que me es difícil hablar porque aún estoy tratando de encajarlo, ya que no es de los que cierras el libro y te vas al siguiente y queda olvidado, sino con el que piensas y piensas y piensas. Sí, si queréis un libro tonto no os dediquéis a leer esta novela porque de tonta no tiene nada.

Yo me lo leí gracias a la biblioteca, no sabía que leer y de pronto apareció delante de mí. La verdad es que el título fue lo que me llamó, ni siquiera leí su sinopsis, así que me sorprendí con lo que me encontré. 

Yo os lo recomiendo si os van las novelas no comerciales, por llamarla de alguna forma. No tiene una gran trama pero es bastante interesante y recomendable para los que no saben qué hacer con su vida.

PD: ¡Si! Vuelvo con reseñas. El sábado tendréis la de La noche de los judíos vivientes.


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