24/4/15

Heima es hogar en islandés



Laura padece una extraña enfermedad que le impide apreciar los colores, pero si últimamente su vida es gris no es solo porque sufre acromatopsia. Acaba de romper con su novio y sus padres no dejan de pelearse tras el divorcio. Por eso, decide alejarse de todo y toma el primer avión que sale del aeropuerto. El destino la lleva hasta Reikiavik, Islandia. Allí conoce al simpático Orri, quien le propone emprender un viaje para recorrer el país con él y su no tan simpático amigo Guðjon. Quizá no sea una idea sensata, pero no es que Islandia ofrezca muchas opciones a una chica que se ha escapado de casa. Lo que Laura nunca podría sospechar es que los dos islandeses esconden un secreto imposible de creer, incluso para alguien como ella, y que ese viaje la cambiará para siempre.

Soy de esas personas a las que el primer libro de Laia Soler no les entusiasmó mucho, y de las que decidió darle una segunda oportunidad. ¡Menos mal que se la he dado! Laia, me devoré este libro en una tarde y tengo que decir que me encantó.

Lo primero que hizo que me llamara la atencion fue la portada, lo segundo que está localizada la historia en Islandia, y lo tercero que necesitaba una historia de amor original. 

Cuando cerré el libro decidí decirles a mis padres que me iría a vivir a Islandia. No solo por los Guðjon que hay en el país (que también) sino porque Laia Soler nos da el simpático dato de que no hay hormigas en ese país, y como yo soy mirmecofóbica pues ¡qué mejor lugar para vivir! 

La historia va de uno de esos viajes por carretera tan de moda ahora, donde uno se descubre a sí mismo y acaba siendo una persona nueva. Todo empieza cuando Laura decide alejarse de sus padres y de su novio yéndose de viaje. ¿A dónde? No lo sabe, pero cuando ve una familia islandesa decide que se irá a ese país y tratará de despejarse de todo. Allí conoce a Orri que le propone irse a recorrer Islandia con su amigo Guðjon (que me enamoró desde el principio a mí) y con él, claro que a Laura le cuesta un poco decidirse pero acaba aceptando. 

En el viaje Laura va aprendiendo alguna palabra suelta de islandés, consigue abrirse a sus nuevos amigos contándoles el motivo de su viaje (que no es tan sencillo como parece) y logra que Guðjon, el chico guapo que no habla nada y es un borde, se abra a ella y se vayan soportando durante el viaje. Hasta ahí puede parecer sencillo pero, de pronto, el libro da un giro inesperado y aparece un detalle que no te lo esperas. Reconozco que a mí no me ha logrado convencer de eso, no os voy a decir qué es pero yo y la fantasía no nos llevamos mucho (a no ser que haya fantasía desde un comienzo, que entonces sí) y hace falta algo que pocos tienen para convencerme. Pero ese detalle ha hecho que la historia se convierta en algo mucho más interesante y no solo en un "road trip" más.

Los personajes evolucionan mucho a lo largo de la novela y eso hace que sean reales, que convezcan. A veces Laura me ponía nerviosa pero poco a poco a conseguido hasta caerme medianamente bien. Claro, que no  solo están Orri y Guðjon, a quien Laura cambia de nombre por no saberlo pronunciar, sino que recogerán a una chica por el camino, cosa que a nuestra protagonista no le gustará nada.

Heima es hogar en islandés está muy bien escrita y me parece un buen libro. Ya os he dicho que me ha encantado darle una segunda oportunidad porque ha sido una lectura entretenida. Estoy deseando cuál va ser la siguiente novela de Soler porque si es tan sorprendente como esta me va a encantar.

2 comentarios:

dijo...

Gracias por la reseña, yo no se si leer el libro o no.
Saludos!

Gema Vallejo dijo...

Pues he leído cosas buenas y cosas malas acerca de este libro, y sigo sin saber qué hacer. Lo del país sin hormigas me ha llamado la atención, no soportarán el frío, supongo :D
¡Un besín!