29/8/15

El mar de nubes de Friedrich


Pues voy a comenzar esta sección con un movimiento artístico que me encanta: el ROMANTICISMO. Creo que las personas que me conocen bien saben que adoro este movimiento, me encanta y me fascina. Tiene un montón de detalles magníficos tanto literaria como artísticamente. Y sí, desde ahora en este blog vamos a diferenciar el arte (fotografía, pintura, escultura, arquitectura) con la literatura, no porque esta última no sea arte (que para mí sí) pero es para que se nos hagan las cosas más fáciles, ¿os parece? Bueno, vamos a empezar viendo este movimiento con uno de los cuadros más famosos: el caminante sobre un mar de nubes de Friedrich. Es un cuadro que ha estado muy presente en el proyecto de Una imagen vale más que mil palabras y creo que es lo más apropiado. ¿Queréis saber qué cuenta o cómo es este cuadro? Pero eso sí, el comentario no va a ser súper profundo porque la cosa es entretenernos y aprender un poco, y estoy segura de que si lo hacemos en plan universidad o instituto nos morimos todos.

Una de las cosas importantes en el arte es conocer al artista y seguramente muchos no sabréis ni que se llama Caspar David. Pues si, el responsable del caminante ante el mar de nubes es Caspar David Friedrich, un nombre que a mí me impone un poco. Decidlo en voz alta. Caspar. David. Friedrich. Si podéis poner un acento alemán de película mucho mejor. Este hombre era hijo de un fabricante de velas y nació en Greifswald (intentadlo decir en voz alta... ya, a mí tampoco me sale como deberia) en 1774. Empezó clases de dibujo en su ciudad natal pero en 1794 se trasladó a Copenhague para estudiar Bellas Artes. Estuvo un tiempo en Berlín y se asentó en Dresde, donde se metió en una Academia (¿qué os pensabais, que estos no estudiaban? Pues sí... aunque a algunos pintores les echaban de las academias). En 1799 expuso por primera vez sus obras en la Academia. En 1808 realizó la Cruz en la montaña, que fue muy criticada y polémica pues se consideraba que la obra no era muy apta para la oración (a ver, en esa época todos eran muy criticones y no les gustaba ver a Jesús crucificado en un cuadro, aunque la verdad es que es bastante discreto). En 1810 la casa real prusiana adquirió dos de sus cuadros: Monje en la orilla del mar y Abadía en el encinar. Estos dos son dos pedazos de cuadros, pero sobre todo el segundo es una preciosidad (el primero no me llama tanto). El 12 de noviembre le eligieron miembro de la Academia de Berlín (que por si no lo sabéis, es como si os eligen miembro de la RAE). Friedrich se dedicó a viajar un montón y volvía una y otra vez a su tierrra natal (a ver, esa es otra, los artistas viajaban mucho... pero mucho mucho, nada de quedarse en casa sentados). En 1818 empezó a tener un estilo algo diferente, las composiciones son menos simétricas y habitualmente salen parejas en los cuadros. En 1835 le dio un ataque de aplopejía (te deja con cierta parálisis muscular) y tuvo que abandonar el óleo, pintando con tinta sepia y acuarela. Murió el 7 de mayo de 1840 y, por si queréis dejarle unas florecillas al hombre (que se las merece), está en el cementerio Trinitatis de Dresde.


Vayámos con el cuadro. El famoso cuadro del caminante ante el mar de nubes tiene cientos de formas de llamarlo porque cada uno lo dice de una forma. Se le llama, por ejemplo, el caminante ante el mar de niebla, el mar de nubes, el viajero ante el mar de nubes... Nosotros vamos a llamarlo Las nubecillas de Friedrich, en plan en familia, aunque como lo llaméis así fuera igual os miran raro. 


Este es el cuadro. Bonito, ¿no? El señor es alguien, al parecer se dice que es un tal von den Brincken pero no lo sabemos seguros porque como está muerto tampoco podemos preguntarle (sí, soy una bestia, sé que me lo estáis llamando). Está de espaldas, mirando a ese paisaje que tiene delante. Tampoco os creáis que es importante saber quién es, si lo hubiera querido lo habría puesto de cara a nosotros. Lo importante, en mi opinión, es el fondo ¿Y de dónde es ese paisaje? Pues de la Suiza Sajona (no vamos a entrar ahora en cómo llamaban a los lugares en esta época, pero el mapa no es el mismo que el de ahora... por ejemplo, Prusia ya no existe). ¿Y no os entra cierta melancolía al observarlo? Una de las característica del romanticismo es la melancolía y Friedrich sabe comunicarla muy bien con sus pinceladas.

¿Sobre qué lo pinta? Sobre óleo. ¿De qué trata esta técnica? Pues veréis, se pinta sobre un lienzo (aunque también se puede hacer en una tabla, en marfil...) y los pigmentos utilizados están disueltos en aceite. Es una técnica muy chula porque permite hacer algo que otras técnicas no. Puedes superponer capas sin alterarlas, dar más detallismo a la obra, mezclas cromáticas, corregir cosas... y los colores también son mucho más bonitos.

Aunque la figura esté en primer término (o sea delante), el verdadero protagonista es el fondo, como creo haber dicho antes. ¿Y no os da una sensación de profundidad? No es nada plano el cuadro sino que tiene volumen, logrado por el uso de luces y sombras y por la perspectiva. ¿Y no os da sensación de eternidad? ¿De que el paisaje llega hasta el infinito? A mí al menos sí. Los colores, además, son bastante fríos, no te trasmiten calidez, sino todo lo contrario. ¿Os habéis fijado en los colores que ha utilizado? Aunque en el primer término son algo más cálidos.

Simbólicamente también tiene su cosilla. El personaje está puesto justo en el punto de fuga, y el estar de espalda puede tener un simbolismo de algo cósmico. Además que esté solo podría simbolizar también la soledad, el aislamiento (algo propio del romanticismo). Si veis, además, también tiene una pierna doblada, apoyada, y la otra no. Eso podría simbolizar cierto dominio del mundo y mirar más allá. El mar por ejemplo podría simbolizar a Dios ya que Friedrich, según tengo entendido, era creyente (bueno, en esas épocas la mayoría eran creyentes). El paisaje también podría simbolizar a la inmensidad del universo.  

Como veis en un cuadro se ven mil cosas, no es solo una pintura ahí puesta. Tiene su técnica, simbología, sus misterios... y poco a poco os iré señalando cosillas de algunos cuadros. A ver, tampoco os voy a hacer el análisis que yo hacía para clase porque nos tiramos aquí tres días (sí, sí, yo era de las que hacía cinco hojas de comentario), por lo que si queréis saber más cosas del cuadro porque os interesa pues podéis buscar en páginas de historia del arte que hay en internet. 

2 comentarios:

Carmelo Beltran Martinez dijo...

Muy buena entrada, una de las que más he disfrutado de tu blog, Loreto.

Me parece una magnífica idea que diversifiques los temas del blog. Como humanos y consumidores de cultura que somos no nos podemos quedar solo con los libros, hay mucho más.

Además, son buenos elementos para diferenciarse de otros blogs.

Saludos.

Paco M. dijo...

¡Me encanta! ♥ Me encanta esta sección (e igual, si tengo algo de tiempo, igual te la copie e.e) y ay, me ha enamorado la explicación. Me ha hecho reír mucho, además, y he aprendido un montonazo sobre el cuadro. La verdad es que, al margen de este cuadro, no conocía nada más de la obra ni mucho menos de la vida de Friedrich. Efectivamente, ni siquiera sabía que se llamaba Caspar David xDDD

¡Muchas gracias, Lore! Es una pequeña pero enorme aportación al arte :)

¡Un beso!
Paco M.