1/1/16

Luminiscencia

Sacada de aquí

Hace un año, más o menos, comencé Bloqueo para dos, una novela que ha ido cambiando a lo largo del tiempo pero que siempre ha conservado lo que hace que exista. Veréis, yo escribí y publiqué Côuragé hace ya dos años y medio y después no pude escribir nada. Bueno, por poder podía pero nada era lo suficientemente bueno, todas las ideas acababa desechándolas porque me parecían malas, terriblemente malas y, unos días antes de la NaNoWriMo, se me acabó ocurriendo una historia que giraba alrededor del bloqueo de todo artista. Así fue como existieron Edgar y Emily. 

He reescrito la historia tres o cuatro veces. La primera el argumento era completamente distinto y acabó dejándome de parecer bueno en la página 20. La segunda no me pareció adecuado el tono ni el tiempo ni la persona en la que estaba escrito y lo borré en la página 54. Y luego no recuerdo si volví o no volví a reescribirla, sólo sé que la historia empezó en un momento y ahora en otro.  Los personajes son distintos aunque sé que aún hace falta pulirlos pero de momento estoy satisfecha con ellos. 

Es una historia diferente y creo que no se parece a las que hay en el mercado ahora mismo. La relación entre los personajes no es la típica pero a la vez sí lo es, no quiero decir nada más porque os comeríais un spoiler y creo que quitaría la magia del libro. 

La verdad es que hoy os quería hablar de esto porque este 2015 he conseguido, al fin, acabar la primera parte de la novela y con esto no quiero decir que sea trilogía ni nada, es una novela autoconclusiva pero por dentro está divida porque creo que es lo que realmente encaja en la novela. Estoy tomándome mi tiempo con ella porque quiero que cuando la acabe esté segura de que merece la pena y que realmente está acabada. Está siendo muy difícil para mí porque cada paso que doy lo tengo muy pensado porque realmente quiero que esta historia sea, al menos, decente.  

Antes de dejaros con un trocito de mi novela me gustaría hablaros un poco de Edgar para que le vayáis cogiendo el mismo cariño que le tengo yo. Edgar es músico, cantautor para ser más exactos, y es alto, muy alto, y lleva el pelo algo largo y muy revuelto, también tiene barba y una sonrisa tímida y algo nostálgica.  Edgar siempre ha sido bueno, demasiado, y la única vez que hizo pellas fue para comprar un helado; lleva enamorado más de diez años de la misma persona pero lleva intentando olvidarla casi el mismo tiempo; es sensible, tan sensible que sus amigos suelen reírse de él, pero a él no le importa porque a veces también se rie de sí mismo. Edgar era el niño que soñaba con ser cantante de folk y logró cumplir su sueño tras pasarse un tiempo cantanto en estaciones de metro y pubs pequeños. 

Os dejo un fragmento aquí, espero que os guste (y si me decís que os parece me encantará). Sé que vais a pensar que es un spoiler pero os prometo que realmente no lo es. Un abrazo a todos y feliz año.

"Uno de los placeres ocultos de Edgar era escuchar Simple Plan, le gustaba ponerse de vez en cuando un disco de ellos y volverse loco bailando y cantando sus canciones. Cualquiera que le viera se asustaría ya que no es alguien que encaje ni como fan de la banda ni como alguien que baila por su casa como si estuviera demente. Llevaba tiempo sin descontrolarse pero aquella mañana, aún con el recuerdo de las pequeñas manos de Emily en las suyas, no pudo evitar poner la música a todo volumen y bailar medio desnudo por toda la casa. 
 
Edgar no dejaba de pensar en Emily sonriendo, en Emily cantando en voz baja sus canciones, en Emily sonrojada, en Emily comiendo pizza y riéndose porque se le caía, en Emily bailando por la calle. Emily. Emily. Emily. La chica llenaba su cabeza y era imposible meter nada más en ella. Había echado de menos su olor, su voz, su humor, su inteligencia. No había cambiado, seguía siendo la chica dulce y divertida que recordaba y cada día estaba más guapa.
 
Era un tonto enamorado. Un tonto romántico. Un tonto feliz. Y sentía que, si lo intentaba, podía tocar el cielo con los dedos.

Y Emily estaba igual. Ella, en vez de Simple Plan, se puso a Beyoncé y movió las caderas al ritmo de su música mientras se dedicaba a hornear dulces, algo que le encantaba hacer cuando era feliz. Quería haberse puesto a escribir, quería seguir la historia pero no podía. 
 
Solo podía pensar en una cosa. En Edgar tocando la guitarra, en Edgar susurrándole en medio de la pizzería, en Edgar cantando en plena calle viejas canciones de bluegrass, en Edgar haciéndola bailar, en Edgar cogiéndole la mano, en Edgar riéndose, en Edgar invitándola a pasar hoy el día con él y sus amigos. Edgar. Edgar. Edgar. Cómo le había echado de menos."

4 comentarios:

Fairytale Love dijo...

Me encanta y estaré aquí esperando para poder leer más. Este es el año en el que se verá publicada con una buena editorial :)

Carmelo Beltran Martinez dijo...

Yo sé que podrás sacarla, Lore.

A ver si es el año de ambos.

Saludos.

Emily B. Rose dijo...

Esta historia tiene pinta de ir a sacarme los sentimientos y hacer que llore, que me derrita, que me ría y que me muera de amor. Y estoy segura de que será un verdadero extracto de tu esencia más viva, por lo que me falta tiempo para verlo en las librerías, Lore.

Mucha suerte con ello, porque de talento vas sobrada.

Un frío beso,

Emily

Miss Darcy dijo...

Ay muchísimas gracias a todos. Tengo que rehacerla (porque soy así y no puedo evitar rehacer las cosas) pero espero terminarla al fin y sacarla al público y que os guste mucho mucho.
Y Em, muchísimas gracias, ojalá consiga emocionarte con el libro