23/4/16

Feliz día del libro


He contado esto muchas veces, pero el primer libro que hizo que me enganchara a ellos no fue ni uno de Rowling ni de Gallego, ni de ninguno similar. El libro que hizo que me enamorara de este maravilloso mundo de las letras fue La bruja de chocolate. Aún puedo recordar cómo me parecía oler el chocolate y saborearlo en la punta de la lengua. Desde ese libro han pasado muchos años. Ya tengo los 21 y he vivido miles de aventuras. 

He estado en manos de Annie Wilkes; he bebido leche-plus en el bar lácteo Korova; he peleado contra los caminantes blancos; he sido testigo de varias quemas de libros, una hecha por bomberos; he conocido a Oskar y he olido a Eli; he robado libros; he conocido a seis chicas que, de un día a otro, descubrieron que eran brujas; he sido víctima de las jugarretas de un editor desesperado; he recibido visitas de un monstruo durante tres noches; he vivido en Marte, y he visto a los marcianos masacrar a los humanos; he conquistado a un granuja; he sobrevivido a Dallas; he sido fulminada por un rayo... y he ido al fin del mundo.

He viajado a Bon Temps; a la Nueva Orleans de 1943; a la Lituania de 1941; a la calle 118; a Idyll;  a Viena, para ver la maravillosa librería; a Tokio; a la Escocia de 1734; a Poniente; a la Italia shakesperiana; a Hogsmeade; a Pagford; al Mundo de Tinta; al Olimpo; a la Francia de 1939; a Tiria, y a la calle Andersen.

He conocido a Septimus Head, a Hannibal Lecter, a Guille, a Etgar, a Lee y Henry, a June, a Craig Gilner, a la familia Walsh, a Aquerón, a Pecola, a Buttercup, a Elphaba, a los mentirosos, a Athos, a Henry Chinaski, a Miranda Priestly,  a Rob Fleming, a Jean-Baptiste Grenouille, a Holly Jefferson, a las hermanas Lisbon, a Tilly, a Chiyo, a Charlie Bone, a Molly Moon, a Dan y Doggo. 

Me he enamorado de Kartik, de Gatsby, del capitán Wentworth, de Lewis, de Willem, de Will Traynor, del vecino borde y travesti de Lola, de Mark Darcy, de Romeo, de Oliver Barrett, de Owen, de Alex Stewart, de Joe King, de Pete, del hombre Malboro, de Jacob el veterinario, de Eric Northman, de Rochester...

Y todo esto gracias a los libros. Como dijo Emily Dickinson, para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro. He vivido, en mis 21 años, miles de vidas, me he enamorado muchísimas veces, he sufrido, he reído, he llorado, he querido tirar un libro por la ventana y también he querido abrazarlo. Si algo he aprendido a lo largo de este tiempo es que las letras son poderosas, más de lo que creemos. Un mundo sin libros sería muy triste. 

Feliz día, espero que os compréis unos cuantos en vuestras librerías favoritas.

2 comentarios:

annie pm ⚡ dijo...

Mi amor a la lectura tampoco nació de algún autor famoso C: siempre leía cuentitos jajaja

¡Feliz Día del Libro!

Saludos c:

Miss Darcy dijo...

Los cuentos son maravillosos sobre todo para iniciarse en la lectura. Yo este año voy a volver a ellos, que me apetece leer alguno.

Un abrazo enorme y ¡feliz día del libro!