12/3/17

Las meninas de Velázquez

Hoy os vengo a hablar de un cuadro que es muy conocido, sobre todo en España. Sí, como habéis leído se trata de Las meninas de Velázquez. Le dije a mi madre que me dijera un cuadro que le gustara y me nombró este cuadro así que la entrada de hoy es para ella. 

Como hice en la anterior entrada, os voy a hablar del autor y de su cuadro para que cuando lo veáis podáis entenderlo —y presumir de que sabéis más que vuestro acompañante, dejándole sorprendido. 

Diego Velázquez nació en Sevilla en 1599 y era hijo de un hidalgo, quien no tenía mucho dinero, que venía de una familia portuguesa aunque él también era sevillano. Su madre tampoco venía de una familia muy importante. A sus once años, Diego empezó como aprendiz en el taller de Diego Pacheco, donde estuvo hasta 1617. En 1618 se casó con Juana Pachecho, la hija de su maestro, con quien tuvo dus hijas. 

Su etapa sevillana se desarrolla entre 1617 y 1623, teniendo un estilo tenebrista —un día de estos os hablaré de Caravaggio— y logrando bastante éxito, permitiéndole adquirir dos cosas que alquilaría. En 1623 se fue a Madrid, donde obtuvo el título de pintor del rey Felipe IV. Con este logro empieza a ascender en la Corte española, haciendo retratos del Rey y de la Corte. Conoció a Rubens gracias a la Corte y gracias a eso viajó a Italia, donde estudió las obras de pintores italianos conocidos como Tiziano, Miguel Ángel, Tintoretto, Leonardo...Volvió a Madrid dos años después, iniciándose una década muy importante para él porque le encargaron importantes trabajos. Empezó a ser más colorista. Pero no solo era un pintor, sino que también era cortesano pues trabajaba como ayuda de cámara y aposentador mayor del palacio. Esto provoca que tenga menos tiempo para pintar, haciendo que su producción sea menor.  En 1649 vuelve a viajar a Italia, triunfando ante el papa Inocencio X. Regresa a Madrid en 1651. Pintó bastante poco a su vuelta porque empezó a obsesionarse con obtener el hábito de la Orden de Santiago, pues suponía que su familia se volvería noble. La cruz que veis en el cuadro la obtuvo en 1659. Murió en Madrid al año siguiente.
 
El cuadro nos muestra una escena cuya protagonista es Margarita, la hija de Felipe I y Mariana de Austria, quien está acompañada de su séquito para visitar el taller del pintor. Diego está pintando un retrato de los reyes en el cuadro y supongo que será en plan para ver cómo va el cuadro, si lo está haciendo bien o qué. ¿Y dónde está el taller? Pues en el Alcázar Real, en un aposento donde estaba el cuarto del príncipe Baltazar Carlos. 

A la izquierda vemos a Velázquez delante del cuadro en el que está trabajando y en el espejo que hay detrás se puede ver un reflejo de lo que está pintando —a los reyes. En el centro está la infanta Margarita y a su alrededor las meninas. ¿Quiénes son? La que le ofrece agua es María Agustina Sarmiento y a la derecha de Margarita está Isabel de Velasco. Más a la derecha, en primer plano, está Maribárbola —de origen alemán, tenía la enfermedad de enanismo y macrocefalia— y Nicolasillo de Pertusato, un bufón portugués. Detrás del grupo están Marcela de Ulla —guarda menor de damas— y un señor que no sabemos quien es. Y al fondo, en los escalones, está Jose Nieto, el aposentador. Cuánta gente, ¿eh? 

El centro de todo es Margarita y su mirada se dirige hacia el espectador, que estamos situados en el lugar de los reyes. Los reyes, reflejados en el espejo, serían a su vez el espectador de la escena. O sea que somos los espectadores de los espectadores de la acción. Es una forma de hcer que no haya diferencia entre el espacio fingido y el espacio real, que de una forma sea lo mismo. El ambiente también juega a favor de esto pues Velázquez juega con el empleo de la luz, alternando entre espacios iluminados y zonas en penumbras, teniendo en cuenta la luz natural que entra en la estancia por dos vetanas que están abiertas. Velázquez hace una cosa espectacular que es sintetizar la perspectiva lineal con la perspectiva aérea. ¿Y qué es esto? Pues logra que el aire sea tangible, esté presente y envuelva la estancia y personajes presentes. 

La pincelada, que no la podéis ver porque es una imagen pequeña, es ligera fluida y se asemeja a la acuarela. Los contornos se desdibujan y no hay formas concretas. Los colores están en armonía, destacando los grises y el plata, teniendo salpicaduras de rojo. 

Es un cuadro muy bonito que tiene varias teorías que os animo a buscar en internet para informaros un poco más si este cuadro os llama la atención o, simplemente, queréis saber más del tema. El proximo del que os voy a hablar es Judit decapitando a Holofernes de Artemisia Gentileschi. Un abrazo enorme a todos.


Fuentes
Información sobre el cuadro: Historia del arte de Juan Calatrava, Mª. Paz Soler y Jorge Martínez

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