17/6/17

London Calling 2017 Ep1

El día 7 de abril cogí un avión a Londres, ciudad a la que he querido ir desde que era una niña, y estuve ahí diez días. Fui con una amiga y os aseguro que ha sido de las mejores experiencias de mi vida. No sabía muy bien cómo hablaros de lo que fue para mí ver la ciudad y al final he decidido hacerlo en varias entradas para poder enseñaros algunas fotos que hice durante mi viaje. Espero que os gusten esta serie de entradas llamadas London Calling. 

Sí, esa librería es de lo que creéis que es. No entramos. Pero es que me encanta el exterior.
Bueno, como os iba diciendo el día 7 fuimos a Londres y llegamos al medio día. Nos cogimos el metro hasta Dollis Hill y fuimos a la casa que habíamos alquilado por airbnb. Tardamos muchísimo y yo estaba en plan "quiero comer y beber agua, quiero dejar la maleta en algún lado" mientras iba mirándolo todo como si no hubiera salido del pueblo en el que vivo en mi vida. Confieso que estaba algo asustada porque era la primera vez que viajaba con alguien que no eran ni mis padres ni el colegio y teníamos que arreglárnoslas nosotras dos solas en una ciudad con un idioma distinto y sin tener a nadie cerca. Me daba mucho miedo quedarme en blanco y no saber hablar con nadie pero conseguí que llegáramos a los sitios, hablé con mucha gente amable y quise quedarme ahí a vivir. Quizás penséis que el primer día no hicimos nada pero teníamos un planning y lo seguimos, más o menos, a rajatabla. 

Comimos en una pizzería que llevaban unos chicos muy majos, hicimos una mini compra en un super que llevaba una familia y compramos un par de cosas en una tienda que resulta que era de un italiano híper majo que hablaba algo de español. Y cuando más o menos lo teníamos todo controlado nos fuimos al West End. 

Cuando pisé el centro de la ciudad os prometo que quise llorar de la emoción. Pasamos por Chinatown y yo iba mirando todo alucinada, queriendo meterme en todos los sitios como si fuera una niña pequeña. Lo vi de día y de noche. Lleno y casi vacío y os prometo que es una preciosidad de sitio. Cuando atravesamos ese pequeño trozo asiático, dimos a parar a la zona de los teatros. Me topé con Cosette de frente. La zona del West End es maravillosa. Dimos una vuelta por ahí, callejeando, y paseamos por el soho, vimos la fachada del teatro en el que están representando la obra de Harry Potter, una tienda exclusivamente de libros/papeleria/manga en japonés y coreano... y entramos en Foyles. 

A ver cómo os explico lo que fue para mí entrar a Foyles. Es una librería enorme y cuando digo enorme digo ENORME. Es el paraíso de los bibliófilos, tienen de todo y cuando digo de todo es DE TODO. Allí me compré el poemario completo de John Keats y un marcapáginas para mi madre. Y no sé si es que el destino me estaba diciendo a gritos que aquel era mi paraíso pero resulta que el dependiente que me cobró adora a Keats. Sí, mi primer día y ya tengo una conversación en inglés con un chico que adora a Keats y que ha visto la película de Bright Star. Obviamente salí de allí de muy buen humor y pensando "me caso con este hombre". Al salir de la tienda, seguimos paseando disfrutando de un paseo tranquilito por la ciudad y nos volvimos a casa porque al día siguiente teníamos que andar muchísimo y queríamos despertarnos relativamente pronto para que nos diera tiempo a todo.
Este día a mí me dio algo
Y es lo que hicimos. Al día siguiente iba a ser el día del arte y de los libros porque nos íbamos a la National Gallery y a la biblioteca británica. Y sí, casi me muero cuando entré en la biblioteca.

Recuerdo que hacía calor. Mucho calor. Y me sorprendió mucho porque, vamos a ver, estaba en Londres. Siempre que hablo con gente de esa ciudad me hablan del mal tiempo que hace y de lo mala que es la comida. Ambas cosas resultaron para mí mentira, es cierto que la cebolla roja y el pepino les gusta demasiado para mi gusto, pero lo cierto es que tuve una buenísima temperatura, no llovió y me enamoré completamente de la comida de Pret a manger (por favor, traédmelo a España).

Mi amiga y yo ese día nos fuimos a la National Gallery y cuando la vi me quedé impresionada. La plaza de Trafalgar es enorme y el edificio parece sacado de Roma. Es inmenso tanto por fuera como por dentro. En su interior podéis encontrar un montón de obras de artes preciosas, entre ellas dos de Da Vinci, varias de Van Gogh y de otros autores impresionistas, el matrimonio Arnolfini de Van Eyck... y claro, a mí casi me da algo cuando estuve delante de las dos obras de Da Vinci, una de ellas un boceto. Para los que no lo sepáis o seáis nuevos por aquí, yo soy muy muy fan de este autor y desde pequeña estoy enamorada de su obra así que imaginad lo que fue para mí estar ahí, observándolas.

Mientras paseaba por la National me fijé en las paredes y tenían unos papeles preciosos, haciendo que las salas fueran aún más especiales. ¿En cuanto tiempo nos lo vimos? Una mañana, más o menos. A las doce o así ya habíamos visto todo y nos metimos en la tienda de regalos. ¿Si me llevé algo? Por supuesto. Me compré un marcapáginas de Da vinci, un estuche de Van Gogh y algunas cosas para mis padres. La verdad es que me habría llevado toda la tienda pero era el segundo día y tampoco iba a gastarme todo mi dinero.

Después de eso, fuimos a buscar algo de comida y acabamos en una plaza muy rica con un bocadillo y un zumo riquísimo de naranja —ya he dicho que necesito un Pret a manger aquí, ¿no? En la plaza había gente reunida, creo que era un evento político pero si os soy sincera ni les presté atención, me limité a observar a toda esa gente y a alucinar. ¿Por qué alucinaba? Porque estaba en Londres, sentada en las escaleras de un parque, con gente inglesa a mi alrededor, comiéndome un sandwich y me sentía completamente feliz. Además, de momento estaba sabiéndome defender muy bien así que eso era un punto más.

De ahí fuimos al metro hasta King's Cross porque ambas somos muy fans de Harry Potter y necesitábamos ir a la tienda y a hacernos una foto. En la tienda me encantaría decir que arrasé pero no porque me contuve bastante. ¿Qué me compré? Pues el lápiz y la bufanda de Hufflepuff y un tarjetero precioso en el que tengo metida la Oyster y la tarjeta de transporte de aquí. Cuando volví la siguiente vez —porque mi amiga quería comprar unas cosas que se le habían olvidado— me compré una pinza con un lazo de Hufflepuff. Y tengo que quejarme un poco. De Gryffindor hay mil cosas, igual que de Slytherin, pero pasan un montón de Ravenclaw y de Hufflepuff y eso no está bien. Iba a haberme cogido también la bufanda de Newt pero era más cara que la que había cogido y pasé, supongo que cuando vuelva me compraré algunas cositas que me faltan —a parte de cogerme la bufanda buena de mi casa. ¿Nos hicimos la foto? Por supuesto y me gané un ¡buena casa! cuando dije que era Huffle.

Después de eso, bastante agotadas ya, nos fuimos a la biblioteca británica. Llevaba muchísimo tiempo queriendo ir y tengo que deciros que es inmensa. Es más moderna de lo que pensaba pero da igual, es una auténtica preciosidad. Dentro tienen como una columna con muchísimos libros que no puedes tocar pero da igual, yo los veía y tenía muchas ganas de dar saltitos porque estaba viendo libros antiquísimos que jamás pensé que vería. Nos dimos un paseo por ahí y bajamos a una exposición abierta al público —y gratis, que eso es importante. Bueno, ahí yo ya me morí. ¿Sabéis lo que vi? Manuscritos de Jane Austen y John Keats, y no eran copias, no no no. Los originales. Estaban hasta las gafas de mi Jane. Había muchísimas cosas y me paseé por ahí sintiéndome en Disneyland. Había un montón de cosas interesantes, incluso de la edad media, y os aconsejo que vayáis a verlo porque vais a alucinar.

Y bueno, después de eso nos desesperamos un poco porque no encontrábamos la manera de llegar a casa porque estábamos agotadas y aquí parece que cuando necesitas encontrar algo no lo haces. En la biblioteca británica también me compré algo, por supuesto. Una chapa azul de una señora que me recordaba a un personaje de Jane Austen y una bolsa rosa de estas que son como las tarjetas de préstamos de la biblioteca —me moría de ganas de tener algo así, os lo confieso.

Al día siguiente fuimos a uno de mis lugares preferidos del mundo pero eso ya os lo cuento la próxima vez. ¿Habéis estado en Londres alguna vez, fuisteis a estos sitios?

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