17/2/17

Cosas que escribiste sobre el fuego

 
Ignasi y María estaban destinados a despedirse desde el principio. Cuando María llega al instituto, todo el mundo conoce su historia: su madre se encuentra en coma en el hospital tras recibir una brutal paliza. Pero el pasado oscuro que acompaña a María no logra ensombrecer su paso y, en poco tiempo, se convierte en el centro de todos los círculos. Sus sonrisas y ocurrencias la hacen brillar entre la multitud. Ignasi lleva años en el mismo instituto y si algo lo define es su capacidad para pasar desapercibido. Nadie repara en él, salvo sus dos amigos de toda la vida. El silencio es su escondite y lo conoce muy bien. Por eso enseguida se da cuenta de que, tras las risas y cumplidos de María, hay alguien que calla un secreto. Cuando los caminos de María e Ignasi se cruzan, sus vidas se complican. Y es que, si te une el silencio, el equilibrio se rompe cuando se empieza a oír la verdad.

Si tuviera que utilizar un adjetivo para describir el estilo de Clara diría que precioso. Su forma de escribir es pura magia y me da muchísima envidia cada vez que la leo porque me encantaría ser capaz de expresarme de esta manera.  Tengo claro que va a ser una de esas escritoras que van a ser recordadas, sobre todo porque según siga escribiendo irá mejorando y cada vez hará novelas mejores y más bonitas —si es que esto es posible. 

He estado retrasando la lectura de esta novela por un motivo y es que lo único que tenemos en común las dos, literariamente hablando, es que nos gusta el drama. Mucho. Escribimos cosas dramáticas que rompen el corazón y sabía que tras terminar este libro me iba a quedar tal y como lo hice. Con un vacío que no sabía si otro libro llenaría. 

Con Cosas que escribiste sobre el fuego nos colamos en la vida de Ignasi y de María, de cómo se conocieron y se separaron. Les conocemos a ellos, aunque cuando acabas te da la sensación de que necesitas toda una vida para saber cómo son realmente, y eres un espectador de la relación, sabiendo desde el principio que no va acabar bien —pero como somos unos cotillas, necesitamos saber qué pasó. 

El narrador es Ignasi y de verdad os digo que es una maravilla leerlo. Te atrapa y es tan real que parece que puedes verlo mientras te cuenta la historia. Tiene una forma distinta de ver el mundo y me ha encantado verlo a través de él. También nos cuenta quién es él, ella y lo que vive día a día. Su relación con su hermana, la inexistente con sus padres, la amistad con sus dos amigos y cómo va enamorándose de María. Además, es un personaje que tiene ansiedad y creo que Clara ha sabido tratar muy bien este tema que suele estar muy mal llevado por otros autores. 

En cuanto a lo que ocurre en la novela, no hay una gran trama sino que es la vida misma. Te habla de dos personas, de lo que sufren y de cómo intentan sobrevivir al día siguiente. No pretende ser más que lo que es y eso me encanta. Es sencilla, con un giro que hizo que me leyera la página varias veces, y bonita. De las que hay que leer sentada en el sofá, tapada con una manta y un té. 

Os contaría mil cosas de esta novela pero creo que es una de esas que tienes que leer sin saber muy bien que te cuenta, de las que hay que disfrutar sin saber nada y dejarse llevar. Clara Cortés escribe LITERATURA. Sí, así, con mayúsculas. Y os recomiendo que leáis sus novelas porque son preciosas y se merece muchos lectores. 

Un abrazo enorme.

15/2/17

Una habitación propia


Desde que adopté a Virginia Woolf sabía que tenía que hablaros de este ensayo porque creo que es muy importante y que todo el mundo debería leerlo. Os confieso que a mí me gusta mucho más la Virginia ensayista que la novelista, asi que a lo largo de este año os hablaré más de sus obras de no ficción. 

Una habitación propia fue publicada en 1929, uno año después de que se les concediera el sufragio  las mujeres en Inglaterra. Le pidieron que hablara en una conferencia sobre las mujeres y la ficción, así que Virginia Woolf se puso manos a la obra, pensando en cómo abordar un tema tan amplio y le salió escribir esto, pues se dio cuenta de que una mujer necesita una habitación propia para poder escribir

Una habitación propia está unida a tener dinero —no todos podían permitírselo—, privacidad y tiempo para escribir —algo que las mujeres no tenían, pues debían ocuparse de la casa y los niños. Para gozar de cierta seguridad económica, las mujeres recurrían al matrimonio —era muy frecuente en la época casarse por dinero y no por amor. Pero casarse no significaba gozar de cierto espacio para poder dar libertad a tu creatividad, siendo a veces una cárcel. Woolf tuvo suerte pues su marido la apoyaba como escritora. ¿Qué habría pasado si Leonard Woolf no lo hubiera hecho?

Virginia usaba el término "angel in the house" para hablar de una figura feminina idealizada que lo que hacía era sacrificar su ser creativo en favor de la armonía doméstica. Ella era todo lo contrario a un ángel, según este término, pues nunca sacrificó su lado creativo sino que fue escribió toda su vida y luchó por ganar suficiente dinero a través de su trabajo. También habla de que las mujeres han sufrido una larga opresión social como grupo, negándoles la educación pues durante años los hombres eran los que recibían educación y las mujeres, no todas, aprendían lo básico para defenderse y ya. No se preocupaban de enseñarles nada más que leer y escribir.

Para tener la posibilidad de ser un genio en un campo se necesita poder hacerte a ti misma, reconocerse y ser recordada en un futuro como tal. Pocas mujeres tenían esta oportunidad y Woolf habla de ello a través de una figura inventada que es la de la hermana de Shakespeare. Woolf crea a Judith, siendo un medio para homenajear a todas esas mujeres a las que no se ha reconocido y se ha infravalorado. Al darle un nombre hace que sea un ser individual —no es la mujer de, la hermana de, la hija de. Judith es brillante pero no la han educado para serlo, no como a su hermano, y tiene talento, pero nadie lo aprecia. Woolf nos cuenta qué habría pasado si ella se hubiera ido también a buscar trabajo y oportunidades en el londinense teatral. ¿Hubiera sido como su hermano? Os adelanto que no, no le habría pasado lo mismo que a William. Judith no existió pero pudo haberlo hecho y seguramente lo hizo en muchas de esas mujeres de las que no sabemos nada a día de hoy.

Woolf dice que el trabajo de las mujeres escritoras y lectoras es encontrar a las mujeres escritoras olvidadas y dar nombre a las anónimas. Ella defiende que muchos anónimos pudieron ser mujeres, no dando su nombre porque no tenían permitido expresarse creativamente. Además, muchas se ponían seudónimos masculinos —hasta bien poco seguían recomendándolo a las mujeres— o no publicando, perdiéndose grandes obras.

También reflexiona sobre la literatura femenina de ficción, diciendo que es corta y concentrada porque no tenían tiempo de trabajo sin interrupciones. Siempre tenían que hacerse cargo de algo, sean de la clase alta, media o baja. Ninguna tenía tiempo, a no ser que alguien se lo diera. Y, si lo pensáis, ahora pasa lo mismo. Muchas escritoras dicen haber escrito una novela con su hijo en brazos, mientras estaban sentadas en la mesa de la cocina y hacían tiempo entre una cosa u otra.

Una habitación propia es un gran ensayo que merece ser leído tanto en inglés como en español. Es una interesante perspectiva que tenía una mujer inglesa de clase media a principios del siglo XX y que hace que pensemos en si hemos avanzado en algo o si, en gran parte, seguimos anclados a esa época.