28/1/16

Siempre fui Gryffindor... hasta que Pottermore decidió que soy Hufflepuff



Hace tiempo hice una entrada en respuesta a la de Andvari. Mi entrada, en vez de palabra de Hufflepuff, era palabra de Gryffindor. 

De pequeña siempre elegía la casa del león, y no por ser los protagonistas sino porque siempre me ha gustado su valentía, su fuerza y el temple que tienen, y con el paso del tiempo acabé dándome cuenta de que era más una Neville Longbottom que otra cosa. La verdad es que cuando decía que era Gryffindor, algo que me confirmó Pottermore cuando abrió las puertas por primera vez, nadie me creía. Todos los que me conocen me han mandado siempre a Hufflepuff. Pero Pottermore me decía que era de Gryffindor; los test de internet, absolutamente todos, me mandaron a Gryffindor en su día... hasta hoy. Hoy Pottermore decidió que yo era Hufflepuff.

Toda mi vida me han dicho que era Hufflepuff, quizás porque siempre he sido la "buena" en todas partes. ¿Sabéis eso de "de tan buena eres tonta"? Pues no lo habré oído yo veces. También porque suelo procurar ser amable, sobre todo con los desconocidos, y porque  suelo ayudar a la gente, aunque segundos antes me hayan llamado tonta, con una sonrisa. Siempre digo gracias con una sonrisa en las cafeterías, sobre todo cuando el de delante mío ha tratado mal a la gente que trabaja ahí. También me esfuerzo cuando quiero conseguir algo y no suelo aceptar ayuda porque me gusta demostrarme a mí misma que puedo, y si en un momento no me han salido las cosas sé que tendré que trabajar aún más pero que lo acabaré logrando. También he sido siempre la que se fia de todos, aunque últimamente estoy haciendo caso a mi intuición, y supongo que siempre pensaré que todos somos buenos hasta que no demostremos lo contrario. Nunca se me ha dado bien  aceptar los halagos porque siempre creo que puedo hacerlo mejor. No tengo prejuicios y cuando conozco a alguien me fijo en su forma de ser, porque me da igual de dónde vengas o como vistas mientras seas buena persona. Quizás por todas estas cosas siempre he sido una Hufflepuff. 

Pero también he sido siempre una Gryffindor. Como he dicho arriba, desde hace tiempo he tenido claro que soy como Neville Longbottom, el chico bueno, amable y torpe que haría cualquier cosa por sus amigos. El olvidadizo que necesita una recordadora y la pierde. El que sabe lo que está bien y lo que está mal, y solo cruza el límite si es por una buena razón. El chico que está en Gryffindor pero cuyo carácter es más bien Hufflepuff, porque todo eso que defienden los leones ambos lo sacamos cuando es necesario, hasta entonces queremos vivir tranquilos rodeados de buenas personas.

Pottermore ha dado la razón a todos aquellos que me mandaban a Hufflepuff, pero me he dado cuenta de que me ha confirmado una cosa: no todo es blanco o negro. Soy mitad Gryffindor y mitad Hufflepuff, y estoy orgullosa de ello.

7/1/16

Qué va a pasar en enero

Lo primero, feliz año a todo el mundo, espero que este 2016 cumpláis esas cositas que os habéis propuesto, tengáis unos días maravillosos y os lo paséis maravillosamente bien. Este mes la verdad es que han salido algunos libros que me llaman bastante la atención, alguno que sí o sí me lo compraré y la verdad es que quería enseñároslos por si no sabíais de su existencia. En enero, además, casi ni podré tocar un libro pero hay alguno que sí quiero leer (sí, pelirrojo, me voy a leer el que me regalaste por navidad).
  • Libros que quiero en inglés
1/2/3/4/5
  • Libros que quiero en español
1/2/3
  • Libros que espero leer
1/2/3

1/1/16

Luminiscencia

Sacada de aquí

Hace un año, más o menos, comencé Bloqueo para dos, una novela que ha ido cambiando a lo largo del tiempo pero que siempre ha conservado lo que hace que exista. Veréis, yo escribí y publiqué Côuragé hace ya dos años y medio y después no pude escribir nada. Bueno, por poder podía pero nada era lo suficientemente bueno, todas las ideas acababa desechándolas porque me parecían malas, terriblemente malas y, unos días antes de la NaNoWriMo, se me acabó ocurriendo una historia que giraba alrededor del bloqueo de todo artista. Así fue como existieron Edgar y Emily. 

He reescrito la historia tres o cuatro veces. La primera el argumento era completamente distinto y acabó dejándome de parecer bueno en la página 20. La segunda no me pareció adecuado el tono ni el tiempo ni la persona en la que estaba escrito y lo borré en la página 54. Y luego no recuerdo si volví o no volví a reescribirla, sólo sé que la historia empezó en un momento y ahora en otro.  Los personajes son distintos aunque sé que aún hace falta pulirlos pero de momento estoy satisfecha con ellos. 

Es una historia diferente y creo que no se parece a las que hay en el mercado ahora mismo. La relación entre los personajes no es la típica pero a la vez sí lo es, no quiero decir nada más porque os comeríais un spoiler y creo que quitaría la magia del libro. 

La verdad es que hoy os quería hablar de esto porque este 2015 he conseguido, al fin, acabar la primera parte de la novela y con esto no quiero decir que sea trilogía ni nada, es una novela autoconclusiva pero por dentro está divida porque creo que es lo que realmente encaja en la novela. Estoy tomándome mi tiempo con ella porque quiero que cuando la acabe esté segura de que merece la pena y que realmente está acabada. Está siendo muy difícil para mí porque cada paso que doy lo tengo muy pensado porque realmente quiero que esta historia sea, al menos, decente.  

Antes de dejaros con un trocito de mi novela me gustaría hablaros un poco de Edgar para que le vayáis cogiendo el mismo cariño que le tengo yo. Edgar es músico, cantautor para ser más exactos, y es alto, muy alto, y lleva el pelo algo largo y muy revuelto, también tiene barba y una sonrisa tímida y algo nostálgica.  Edgar siempre ha sido bueno, demasiado, y la única vez que hizo pellas fue para comprar un helado; lleva enamorado más de diez años de la misma persona pero lleva intentando olvidarla casi el mismo tiempo; es sensible, tan sensible que sus amigos suelen reírse de él, pero a él no le importa porque a veces también se rie de sí mismo. Edgar era el niño que soñaba con ser cantante de folk y logró cumplir su sueño tras pasarse un tiempo cantanto en estaciones de metro y pubs pequeños. 

Os dejo un fragmento aquí, espero que os guste (y si me decís que os parece me encantará). Sé que vais a pensar que es un spoiler pero os prometo que realmente no lo es. Un abrazo a todos y feliz año.

"Uno de los placeres ocultos de Edgar era escuchar Simple Plan, le gustaba ponerse de vez en cuando un disco de ellos y volverse loco bailando y cantando sus canciones. Cualquiera que le viera se asustaría ya que no es alguien que encaje ni como fan de la banda ni como alguien que baila por su casa como si estuviera demente. Llevaba tiempo sin descontrolarse pero aquella mañana, aún con el recuerdo de las pequeñas manos de Emily en las suyas, no pudo evitar poner la música a todo volumen y bailar medio desnudo por toda la casa. 
 
Edgar no dejaba de pensar en Emily sonriendo, en Emily cantando en voz baja sus canciones, en Emily sonrojada, en Emily comiendo pizza y riéndose porque se le caía, en Emily bailando por la calle. Emily. Emily. Emily. La chica llenaba su cabeza y era imposible meter nada más en ella. Había echado de menos su olor, su voz, su humor, su inteligencia. No había cambiado, seguía siendo la chica dulce y divertida que recordaba y cada día estaba más guapa.
 
Era un tonto enamorado. Un tonto romántico. Un tonto feliz. Y sentía que, si lo intentaba, podía tocar el cielo con los dedos.

Y Emily estaba igual. Ella, en vez de Simple Plan, se puso a Beyoncé y movió las caderas al ritmo de su música mientras se dedicaba a hornear dulces, algo que le encantaba hacer cuando era feliz. Quería haberse puesto a escribir, quería seguir la historia pero no podía. 
 
Solo podía pensar en una cosa. En Edgar tocando la guitarra, en Edgar susurrándole en medio de la pizzería, en Edgar cantando en plena calle viejas canciones de bluegrass, en Edgar haciéndola bailar, en Edgar cogiéndole la mano, en Edgar riéndose, en Edgar invitándola a pasar hoy el día con él y sus amigos. Edgar. Edgar. Edgar. Cómo le había echado de menos."