20/5/19

Yo como lectora


Nunca me había parado a mirar las estadísticas de mi vida como lectora, pero el otro día leí la entrada de Palabras y letras y me entró la curiosidad. ¿Cómo era yo como lectora? Tal vez no pueda saber mi vida lectora desde que era una niña, pero sí que puedo saber cómo es desde que uso goodreads así que hoy me parecía interesante que descubramos todos juntos cuánto leo, qué leo y cómo soy dando puntuaciones. Hay que tener en cuenta que solo uso al 100% goodreads desde hace cuatro años, más o menos, así que faltan muchísimos libros —hace tiempo marqué los que recordaba haber leído de pequeña, porque me gusta mucho tener guardado todo en un sitio, pero es imposible tenerlos todos así que faltan muchos.

¿Cuántos libros he leído? 


Pues resulta que el año pasado fue el 2016 donde solo leí 77 libros. A principios de año estaba en primero de Estudios ingleses y en septiembre empecé el primer trimestre del segundo año. Como ya sabéis lo que me leéis, los dos primeros años de carrera no tenía tiempo ni de respirar porque tardé en acostumbrarme a la UNED, me pasaba el día estudiando y apenas leía, así que mi ritmo bajó muchísimo. De momento, el año que más leí fue el 2018 con 113 libros, siendo la mayoría cosas para la universidad. ¿Cuántos leeré este año?

Otro dato interesante son las páginas pues podría ser que hubiera leído menos pero más páginas. Lamentablemente, eso no ha sido lo que ha pasado. En el 2016 leí 27265 páginas y en el 2018 unas 35811 páginas.

Que períodos históricos leo más 


Estaba segura de que ganaría la contemporánea en esta sección, sobre todo porque lo que más leo son novelas de los siglos XX y XXI, pero tenía mucha curiosidad por qué momentos de la historia le seguirían. En contemporánea he leído 455 libros, que no está nada mal. En el segundo puesto está la histórica sin más con 187, que supongo que será una especie de mezcla de las que no están localizadas en la web en un momento concreto. En cuanto al tercer puesto se lo lleva la Victoriana con 32 y el cuarto la regencia con 26. Me sorprende muchísimo haber leído 25 futuristas, ya que no es algo que me suela gustar leer, y que la medieval tenga 14, porque tampoco es una época que me entusiasme. En cuanto a las novelas situadas en la Segunda Guerra Mundial, solo he leído 10.

Qué calificaciones pongo y cuántas reseñas


Al parecer soy una crítica bastante dura y suelo estar entre las 3 y 4 estrellas. La media que sale es un 3.3, bastante bajita aunque estoy segura de que está tan baja por algunos unos y doses que he puesto. En cuanto las reseñas, según goodreads he escrito 116, algo que me sorprende mucho porque no pensaba que había hecho tantas. Y en cuanto a dato global he leído en goodreads 839 libros que son unas 229k páginas en total. ¿A que son un montón de páginas?

Estadísticas de los últimos seis meses


En la primera mitad del año me he sorprendido a mí misma. He leído muchísimas novelas y cómics de género, algo que no hacía desde que era una adolescente. Os dejo aquí las porcentajes para que los podáis ver con mayor comodidad:

Fantasía 16%
Ciencia Ficción 13%
Terror 13%
Romance 11%
No ficción 8%
Ficción 7%
Acción/Aventuras 6%
Clásicos 6%

También me ha sorprendido ver que ha cambiado la edad a la que están dirigidas mis lecturas. En las estadísticas globales reina la novela juvenil, pero estos seis meses la cosa ha cambiado. He leído 39 novelas adultas, 29 YA, 9 para niños, 8 NA y 7 middle grande.

Otra de las estadísticas que había era la de dividir a autores por sexo y lo he mirado por curiosidad. Como sabéis, es cierto que yo no suelo fijarme en si es un hombre o una mujer pero también es cierto que siempre he leído a muchas más mujeres. Conscientemente no, la verdad, pero siempre me han llamado más las historias que nosotras escribimos. La cosa es que este año estoy leyendo casi por igual de ambos, he leído 57% mujeres y 43% hombres. Aunque si miro el total la cosa cambia, sale un 67% mujeres y un 33% hombres.

El último dato que me ha parecido muy interesante es que no hago caso de la listas de libros populares ni de novedades. Leo lo que me apetece cuando me apetece, sin mirar si está de moda y eso me ha parecido maravilloso porque creo que es lo que más me define como lectora.

Qué ganas de que se acaben los exámenes para leer todos los libros pendientes que tengo en casa.

13/5/19

La historia de Michelle Obama



Michelle Obama siempre me ha parecido una mujer interesante o, al menos, siempre he tenido ganas de saber más porque he oído decir un montón de cosas sobre ella. Cuando salió su libro, me entró curiosidad pero la curiosidad que me despertaba la ex primera dama no era tanta como para pagar 23€ por su libro. Así que cuando me lo ofrecieron por participiar en un programa de testeo de megustaleer, entre otros libros, no dudé en leerlo. Quería saber quién era, qué había hecho y por qué levantaba tanta pasión entre algunas booktubers de habla inglesa que sigo. Y en esta entrada me gustaría hablaros de las cosas que he aprendido. 

Su historia


El libro está dividido en tres partes: antes de Barack Obama, cuando le conoció y la presidencia. ¿Cuál me ha gustado más? La primera, sin lugar a dudas. Me parecía realmente interesante porque me hablaba de ella, de quién fue antes de que fuera la primera dama de EEUU y eso es lo que yo estaba buscando. 

Michelle pasó su infancia estudiando y esforzándose por ser la mejor, algo que no todo el mundo puede hacer. Nos habla de las noches de desvelo tratando de memorizar algo, de cómo intentaba ser la mejor en todo, de su afán de perfección y de lo cuadriculada que tenía su vida. A ella nunca le han gustado las cosas cuando se desordenan o cuando no salen bien y no suspendió un examen hasta llegar a la universidad. Era una de esas pocas personas que sabía a dónde quería llegar y que hizo todo lo posible. 

Nos habla del barrio en el que vivía, que poco a poco se acabó convirtiendo en un gueto; del pequeño apartamento en el que vivía con sus padres y su hermano, un espacio reducido pero que consiguieron hacer que funcionara; de la enfermedad de su padre, que no faltó ni un solo día al trabajo; de sus dos familias, una tan cercana y cálida y la otra fría; de sus amigas... Y de la pregunta que no dejaba de hacerse: ¿soy lo suficientemente buena?

Recuerda su etapa en primaria, en bachiller y en la universidad. Todas tienen en común las horas que pasó estudiando y las pocas que hizo algo divertido. Y os confieso que mientras la leía me preguntaba a mí misma si yo hubiera sido capaz de haber hecho eso. Y la respuesta es no, por muy lejos que haya llegado ella, no creo que sea sano centrar tu vida en los estudios y en nada más. La vida es para disfrutarla, además de para estudiar. Existe el placer de pasar una tarde de mayo sentada en un banco con un helado mientras te ríes con tus amigos, de dar un paseo sin pensar en nada, de bailar por la noche hasta tarde, de ir a la biblioteca a por novelas y no solo a estudiar... 

Seguramente pensaréis que no le fue tan mal, pero tras terminar su carrera (con todo lo que conlleva en Estados Unidos) y estar un tiempo trabajando, se dio cuenta de que había llegado hasta donde quería pero que no le gustaba. No era feliz. Ganaba muchísimo dinero, tenía una vida estupenda, vestía trajes caros... pero iba al trabajo y hacía las cosas mecánicamente, no porque le entusiasmaran. Y cambió de trabajo varias veces. Decidió probar cosas nuevas. Y cuando leía eso me pregunté qué hubiera pasado si se hubiera permitido salir de su zona de comfort por unos instantes cuando era una adolescente y se hubiera permitido pensar qué era lo que realmente le gustaba. 

Michelle Obama descubrió de adulta que no le gustaban nada las leyes. Y por lo bajito, añado: y no pudo recuperar los veintitantos años de su vida que perdió. 

Michelle y Barack Obama




Ella era más joven que él, pero fue su jefa en el sitio donde estaban trabajando. A diferencia de ella, Barack se permitió hacer una carrera, disfrutar de la vida un tiempo y ponerse a estudiar otra vez. Sabía lo que quería y a los veintisiete estaba estudiando derecho, siendo una promesa para la abogacía. Cuando se conocieron, él llegó muy tarde y día tras día la descolocaba. Como os he dicho, ella es muy perfeccionista y cuadriculada, pero él no. Él se gastaba su dinero en libros, hacía lo que quería cuando le apetecía y hablaba solo por las noches sobre las cosas que quería arreglar. Poco a poco la conquistó, hasta que acabaron casándose. 

Los dos eran muy distintos y hay una diferencia esencial: a ella la política le daba igual y a él no. Él estaba muy involucrado y quería cambiar el mundo, algo que a ella le parecía bien cuando simplemente trabajaba en sus ratos libres en sitios locales. Pero poco a poco se acabó comprometiendo más y más hasta que se presentó a senador. 

Otro factor importante es la visión de la familia que tienen los dos. Michelle creció rodeada de ella, no sabía estar sola y disfrutaba de un rato con los suyos. Pasaba tiempo con su madre, (su padre falleció), con su hermano y demás parientes. Barack, por el contrario, venía de una familia distinta. Sus padres no estaban juntos. Su padre era de Kenia, su madre una estadounidense blanca. Se conocieron en Hawaii y estuvieron casados, hasta que ella se enteró de que tenía otra familia en Kenia. Obama se crió prácticamente sin padre y estuvo viajando hasta los seis años, edad en la que su madre le mandó con sus abuelos maternos a estudiar para que tuviera una vida estable. Así que él tenía un concepto despegado de familia. 

¿Por qué os cuento esto? Porque esto afectó a la familia Obama hasta que fue presidente de EEUU. Cuando ella se quedó embarazada la primera vez, estuvo prácticamente sola durante un montón de meses. Él estaba trabajando, haciendo campaña o cosas de su empleo normal, y ella seguía con su empleo y, además, preparándose para la que venía. La segunda vez, pasó un poco lo mismo y no cambió la cosa cuando ellas ya crecieron un poco. Las niñas casi no veían a su padre. A Michelle eso le enfadaba, pero él no lo veía nada raro. Eso sí, una y otra vez insiste en lo buen padre que era Obama, en lo cariñoso que era con sus hijas. Es como que se da cuenta de la imagen que está dando de su marido y se arrepintiera, así que trata de suavizar la imagen y nos habla de cuando les leía cuentos, jugaba con ellas o cosas de esas. Pero la realidad es que no conocía demasiado a sus hijas. 

Cuando se presentó para la presidencia, algo que a Michelle no le hizo ninguna gracia, esa situación empeoró. Estaba aún menos horas y muchas veces tenía que irse ella a ayudar. Al principio intentó hacerlo como pudo pero se dio cuenta de que no era sostenible. Comían casi siempre fuera y ella no tenía tiempo ni de respirar. Dejó su trabajo y se dedicó a la campaña de Obama, además de cuidar de sus hijas. Y en esta época política fue cuando nació su obsesión con que EEUU comiera lo más sano posible. Estaba descuidando la alimentación de sus hijas y en una revisión le informaron de que la pequeña había engordado y que había que vigilar lo que comía. Así que contrató a un chico que les cocinaba cosas sanas que pudiera meter en el microondas al llegar a casa y eso se acabó transformando en el huerto de la casa blanca. 

Pero no solo nos habla de esos detalles, también nos habla de las veces que la fastidió en la campaña, de los lugares que visitó ella, de las promesas que hizo una y otra vez, de los testimonios de la gente y de lo que pasaba tras el escenario. Y así, cruzando su vida personal y la campaña, llegamos a la casa blanca. 

Presidente y primera dama



En la última parte nos habla de sus ocho años en el mandato y de todo lo que hacía ella como primera dama. Hay cosas bastante interesantes que tiene que ver con cómo funcionaba la parte más hogareña de sus vidas, del servicio, de las cosas que sabían (o dejaban de saber), de cómo fueron por primera vez una familia (eso no lo dice ella, lo digo yo)... Y sí cuenta anécdotas divertidas. Pero lo que nos cuenta en esta parte también deja caer lo calculado que está todo en este libro, pues si algo aprendes de Michelle Obama es que no hay nada al azar. Así que cuando acabas de leer esta parte, en la que te habla de que Barack no pudo hacer la mitad de las cosas porque se lo impedían, te acabas preguntando si este no es otro movimiento calculado para dejarles bien a ellos. 

Veremos a las niñas crecer, cómo Michelle se centra cada vez más en la alimentación saludable y las iniciativas que toma. Se reune con un montón de adolescentes, sobre todo con chicas, para hablar de los que les espera el futuro, de ser líderes y de un montón de cosas más. Te habla de las quedadas con las adolescentes, en las que trataba de crear una sensación de comunidad. Y sí, lamentablemente no dejaba de preguntarme si tuvieron la misma oportunidad de ir ahí las chicas de barrios marginales. Porque sí, por mucho que se supone que ella diga que quería dar oportunidades a todos, independientemente de su poder adquisitivo, ¿es cierto? ¿Fueron chicas de los barrios marginales, pisaron la casa blanca, pasaron tiempo con niñas de colegios privados? No lo dice en ningún momento, al menos para mí no despeja las dudas. 

También nos habla de todos los niños que fueron a la casa blanca, de los eventos que hacían para ellos y de toda la cultura que dejaron entrar al edificio. De sus esfuerzos para convertir la casa blanca en un lugar cómodo para todo el mundo. Y lo que yo me pregunto es si les salía a ellos o si era por la campaña, por renovar la presidencia. Lo siento por no contribuir a la imagen de qué bonito todo, qué perfecto, pero es que si algo aprendes leyéndola es que los políticos son políticos y todo lo hacen por algo. 

Eso sí, ella deja claro que no piensa presentarse a un cargo político nunca. ¿Lo cumplirá? 


En definitiva, el libro me parece interesante porque te cuenta un montón de cosas sobre su vida que no sabías (y que no os he contado aquí porque me llevaría horas), pero también decepciona un poco. Últimamente me gusta leer sobre la vida de la gente, motivo por el que me he acercado a su historia, pero me esperaba algo más. Quería respuestas a preguntas sobre ellas. No un montón de justificaciones sobre las cosas que no hicieron, lo mucho que trabajó ella en la sombra aunque no se notara  o alabanzas de lo bueno que era Obama.

Al parecer donará un 10% de los beneficios obtenidos por la venta de entradas para asistir a sus presentaciones a organizaciones, escuelas y grupos comunitarios de los lugares que va a visitar durante la gira. Y tengo que decir que, tras leer una y otra vez lo mucho que le importa la educación, me esperaba que donara mucho más que eso. 

Si habéis leído sus memorias, me encantaría saber qué os han parecido. 

8/5/19

Jojo Moyes, fantasía y drama familiar



Abril ha sido el mes de leerme casi todo lo que tenía pendiente de Jojo Moyes, aunque no fuera mi intención. Empecé con uno más uno y ya no pude dejar de leerla hasta que dejé de tener libros pendientes de ella. Llevaba unos meses sin leer nada que tuviera romance porque no me apetecía y parece que me han vuelto las ganas. Hoy os traigo a cuatro escritoras que he disfrutado muchísimo y que me muero de ganas de que las leáis porque merecen muchísimo la pena. Son novelas un tanto diferentes entre sí, no solo por ser para públicos distintos si no porque sus historias no tienen demasiado que ver.

1/2/3/4/5

Uno más uno de Jojo Moyes: no sabía qué iba a encontrarme en esta novela, después de todo solo había leído los de la trilogía de Yo antes de ti. Sí, me sorprendió bastante y para bien pues la autora trata, una vez más, temas bastante serios con mucho respeto. En este libro nos encontraremos con una mujer joven que cuida de sus hijos sin ningún apoyo, pues su marido se ha largado y le ha dejado sin nada, así que tiene que pasarse el día trabajando. Por si fuera poco, a uno de ellos le acosan en el colegio y la otra es tan lista que para ella es una futura víctima, por lo que buscará una forma de evitarlo. Y sí, habrá un hombre que se verá en vuelto en su drama familiar, usándolo para escapar de sus propios problemas. Lo curioso de este libro es que prácticamente todo se desarrolla en un viaje por carretera desde Inglaterra hasta Escocia, así que iremos descubriendo lugares de Reino Unido mientras nos desesperamos con la familia. Un libro entretenido que me ha tenido atrapada. 

La chica que dejaste atrás de Jojo Moyes: en este libro, Moyes usa una fórmula que ha vuelto a usar en su nueva novela. Durante toda la historia entrecruzará dos periodos distintos, el actual y el de la primera guerra mundial. Esta vez, habrá un misterio y es que la protagonista actual tiene un cuadro que compró a una señora y que la gente se empeña en decir que fue robado. Con la excusa de la novela, la autora abrirá el debate del robo de obras de los nazis y de lo que deben o no hacer los actuales propietarios de estas, además de poner en el punto de mira lo que muchos hacen con esas obras. Por supuesto, hay bastante romance en esta novela pero no es lo importante y se mantiene en un segundo plano. Dos mujeres, cada una con sus problemas y de dos épocas diferentes que se unirán gracias a un cuadro. Interesantísimo, sobre todo si te gusta leer sobre la primera guerra mundial.

Sigo siendo yo de Jojo Moyes: el cierre de la trilogía no podría ser más perfecto. Una vez más, seguimos la vida de Louisa aunque esta vez en Nueva York, donde se ha ido por trabajo y necesidad. Louisa sigue intentando cumplir las cosas que le dijo Will, aunque no siempre será fácil, y se encontrará unas cuantas piedras en el camino. Esta vez trabajará para una familia que es muy complicada y que mira a todos por encima del hombro, pero gracias a eso vivirá una nueva experiencia y se conocerá más a sí misma, sabiendo al fin qué es lo que quiere hacer en su vida. Echaré muchísimo de menos a esta protagonista, mi favorita de todas las novelas de Moyes, y estoy segura de que en algún momento releeré la trilogía para volver a disfrutar de sus looks raritos y preciosos. Si no habéis leído estos libros no sé a qué estáis esperando, quizás sean muy dramáticos pero todos tienen mensajes importantes. Aunque lo resumiría en uno: disfruta de la vida. 

Jaulas de seda de Iria G. Parente y Selene M. Pascual: uno de los que más me han gustado de las dos escritoras y no solo por el papel que han dado a las mujeres, si no porque las intrigas palaciegas me encantan. Y es que en este libro casi no salimos de lo que es el palacio de Dione, pues la princesa Ivy no sale nunca y Fausto se esforzará en conocerla. Como siempre, aprovecharán la novela para hablar sobre temas de actualidad y denunciar ciertas situaciones. Además, cada día estas dos escritoras lo hacen mejor y se nota mucho cómo ha mejorado su escritura y el desarrollo de los personajes e historia. Desde luego que es una novela que no os podéis perder y a la que espero que le deis una oportunidad. Además, crean un mundo mágico diferente donde las protagonistas son unas criaturas espectaculares. 

Amor y virtud bajo prejuicio de Rolly Haatch: nunca había leído a Rolly Haatch, nos seguimos en twitter, soy suscriptora de su canal y también la sigo en instagram pero hasta ahora no me había atrevido a leerla. Había oído hablar tan bien de sus libros que me daba cosa si luego no me gustaba. Pero en abril me he leído su libro y he alucinado. Me ha encantado, de verdad. Los personajes están muy bien construidos, de lo mejor que he visto últimamente, los diálogos están bien hechos y ha construido la historia de tal forma que sabes que el primer libro es una especie de introducción, pero en ningún momento se te hace pesado. Ha sido precisa y se puede ver que no vacila a la hora de llevar a sus personajes a un lado o a otro. Es una historia que atrapa y que emocina. Estoy deseando leer la segunda parte. Y espero que las personas que me leéis compréis sus libros, se lo merece.