17/10/16

Títeres de la magia


Los nigromantes de la torre de Idyll no son como dicen los cuentos. Allí nadie sacrifica doncellas ni juega con la muerte, sólo se estudia entre libros y hechizos. Clarence, que siempre ha vivido allí, adora esa calma. Hazan, que conoce el mundo exterior, comienza a cansarse de ella. Sin embargo, cuando unos venenos letales empiezan a comercializarse por toda Marabilia, ambos deben abandonar esa paz. Alguien tiene que encontrar un antídoto con urgencia... aun si el precio a cambio es uno mismo.

Quiero empezar hablando de esta novela comentando una coincidencia que podría ser vista como marabiliosa o no. Iria y yo nos cambiamos de carrera el mismo año y empezamos algo que a cada una nos encanta. Sé que a muchos os importará bastante poco, pero os lo cuento porque quizás muchos lo veáis como que nos tropezamos y nos quedamos ahí, tumbadas, que decidimos dejar un obstáculo atrás e ir hacia otro lado, evitándolo. Pero no fue así. 

En mi caso todo vino cuando leí un libro, It's kind of a funny story, pues me hizo pensar muchísimo en si estaba a gusto o no estudiando, en si me veía haciéndolo tres años más (o lo que tardara en sacarme Historia) y si sería feliz. Y me di cuenta de que no, incluso me dieron ganas de llorar, así que me levanté y di un paso hacia lo que era mis dos pasiones: la literatura y la lengua inglesas. A día de hoy estoy esforzándome mucho, estudio durante horas y acabo los cuatrimestres agotada, pero soy feliz y mis padres están viendo los resultados. He pasado de sacar como máximo un cinco a tener varios notables altos en mi expediente, de no estudiar más que el día antes del examen a estar haciéndolo desde ya. E incluso he sido capaz de terminar una novela, algo que no había podido hacer desde Côuragé.

 Aunque me derrumbo, aunque duele sentirse perdido, también es liberador aceptarlo y poder decirlo. Saber que alguien te escucha y te apoya. Sin embargo, también ha sido lo único que me ha permitido materializar todos mis miedos. Todos mis fracasos. Y solo ahora los veo con absoluta claridad.

Os cuento todo esto porque es un tema que es tratado en Títeres de la magia: el miedo al fracaso. Cambiar de carrera puede ser visto como eso por muchos, pero no lo es. ¿Y si has fracasado? ¿Cuál es el problema? Lo importante es levantarte, reflexionar y seguir adelante, cambiando de camino o siguiendo por el mismo. Y eso es algo que no sabe hacer Clarence, uno de los protagonistas y mi favorito. 

Clarence ha vivido toda la vida en la escuela de nigromantes y es el mejor, no hay nada que no pueda hacer. Ayuda a Hazan con sus exámenes, y estudia muchísimo mientras ayuda a sus tíos, quienes dirigen la escuela. Un día, aparece Lynne con la noticia de unos venenos letales que se están comercializando y sus tíos le encargan la tarea de ir a investigar para ver quién los está haciendo. Clarence se tiene que enfrentar por primera vez al fracaso pues acabar con ese veneno no es nada fácil, y va a tener que tener mucha fuerza para levantarse y seguir, tropezándose mil veces hasta quizás conseguir algo.¿Lo conseguirá? Tal vez, pero quizás tenga que dar algo a cambio...


Durante toda mi vida en la Torre, solo he tenido una seguridad: la magia existe para ayudar a la gente. Nuestra aptitud, nuestro don, debe usarse para hacer del mundo un lugar mejor. Con magia, las cosas son más fáciles. Con magia, las posibilidades son infinitas. Con magia, no hay límites. Con magia, hay vida. Pero la magia no siempre es suficiente.

Echaba de menos que se tratara ese tema en la literatura, el del fracaso. Hace tiempo empecé una historia que iba del bloqueo creativo —algún día la seguiré— y de lo mal que te sientes cuando no eres capaz de seguir. El fracaso es algo importante porque todos nos hemos sentido así alguna vez, en mayor o menos medida, todos hemos caído tras intentar algo que no nos ha salido. Puede ser por perder un partido, suspender un examen, cambiarse de carrera o dejarla, o no ser capaz de escribir ni una sola palabra. Es un sentimiento negativamente poderoso, capaz de bloquearte, de impedir ver más allá y de anclarte en ese momento, y repetirlo en tu cabeza, castigándote a ti mismo por haber fallado. 

Y como van de la mano, el otro tema es el de la superación personal. Hazan me pareció el personaje más tierno de Sueños de piedra, y fue mi favorito en esa primera novela a pesar de no tener casi protagonismo. Era un personaje del que quería saber más y no me ha decepcionado en absoluto. Hazan siempre ha sido un torpe y lo de la magia no se le daba muy bien, por eso cuando el director de la escuela de nigromantes le ofrece estudiar allí se sorprende. En esta novela es más maduro —bueno, maduro, me entra un poco la risa pero se entiende— y se esfuerza muchísimo por demostrarse a sí mismo —y a Clarence— que tiene lo necesario para estar ahí, que es un nigromante y no un cero a la izquierda. Con él también nos adentramos en el fracaso, pero de una forma distinta pues Hazan, aunque tiene tentación de tirarse en el suelo y quedarse ahí, se levanta y lucha con uñas y dientes por salir adelante. Y estoy súper orgullosa de él, qué queréis que os diga, le adoré en su momento y aquí aún más. Además, creo que vive algo que tanto Iria como yo hemos vivido y es el momento de darte cuenta de que quizás lo que tienes que hacer es ir por otro camino porque ese es el adecuado, y no el que crees que debe de ser (no sé si me explico).


¿Quién decide qué vidas valen más, quién merece salvarse y quién no? Todos somos iguales al final. Todos tenemos gente que nos quiere, que nos llorará. Puede que en las manos de esa otra "persona cualquiera" haya un futuro brillante, que tenga un destino mejor que el mío. Puede... no sé. No lo sabremos. Pero lo que sí sé es que nadie merece morir sin motivos de la noche a la mañana.

Volviendo a Clarence, cuando sale de la escuela tiene que enfrentarse por primera vez al mundo real. Y a ver cómo os lo explico... este hombre es de los que piensa que el mundo es bonito, y justo y no pasan cosas malas porque él puede hacer lo que sea por impedirlas, y la verdad es que es todo lo contrario. Ya lo vimos con Sueños de piedra, que su mundo tampoco es un lugar precioso y maravilloso donde la gente canta y se dan abrazos sin parar, con alguien tirando flores y corazones por la vida. El mundo es duro, cruel y o vives con eso o tratas de hacer que sea un lugar mejor. Total, que la torta que se da Clarence cuando se da cuenta de eso es bastante buena y dolorosa. Gracias a esto nos vamos a replantear cosas, pues Iria y Selene han escrito una novela con problemas que se pueden aplicar bastante bien al nuestro.

También se trata el tema de los prejuicios, pues incluso los magos los tienen y los nigromantes no lo son menos. Desde el prejuicio de cómo son los nigromantes, pues todo el mundo cree que son algo que no son, hasta los que ellos mismos tienen hacia los alquimistas. 


Y eso es una lástima. Nos miden a todos por lo mismo: todos debemos tener las mismas aptitudes. A nadie le importa que seas genio en algo si no das la talla en la clase de la siguiente hora. ¿Qué sentido tiene eso? Así te frustras. Te sientes insuficiente porque alguien decidió poner la meta demasiado alta.

Y sí, hay una relación amorosa. Y sí, es la que toooodos nos imaginábamos desde el primer libro. Y sí, también es preciosa. Pero no os voy a hablar de ella, quiero que la descubráis y que os deis cuenta de lo que os voy a decir: se trata con naturalidad. Y sí es la de Hazan y Clarence. Y tampoco se le da tanta importancia. Si algo me gusta de estos libros es que el amor está ahí, sí, pero no es el gran tema del libro, si no que es algo que sucede y punto, lo vas viendo pero lo importante es la aventura que están viviendo, en este caso el intentar descubrir quien está detrás del maldito veneno. 

Bueno, sigamos con otro tema que os quería mencionar. Muchas veces no leo fantasía porque hay ciertos detalles que me agotan. Es decir, me gusta una buena descripción pero si te tiras veinte hojas describiéndome cuatro cosas pues mira, no, mejor me pego un tiro o algo. Y eso es algo que Iria y Selene hacen muy bien, te describen lo necesario para que lo visualices todo en tu cabeza pero no te dan detalles que acaban sacándote un bostezo. A ver, que respeto a los que os guste pero a mí como que me da algo. 

Y sí, dicen que lo suyo es novela personajes, y es que lo es. Sus personajes tienen personalidad y estoy segura de que saben todo de ellos, como si fueran sus hijos o personas de carne y hueso. Están escritos de tal manera que sabes quién está narrando aunque no te ponga el nombre. Incluso los secundarios, como Ariadne o los tíos de Clarence, parece que respiran entre las páginas. Y es algo que me gusta, porque son muy humanos. No hay un personaje perfecto, todos tienen sus virtudes y debilidades y eso es algo que me gusta mucho. 


Sí, él es la persona más valiente que conozco. Hay muchos tipos de valentía, y no todas consisten en enfrentarse al peligro o a grandes bestias. Ni siquiera esa valentía es la más útil. La que cuenta es la que te impele a afrontar todo lo que crees que será insoportable. 

Para terminar, sólo voy a tocar un punto más y es escribir a cuatro manos. Hacer una novela de esta forma es algo complicado y difícil pues tienes que conocer a la otra persona muy bien —creo que es un buen test para saber cuánto conoces al otro—y que no a todos les sale bien —ya lo vimos con cierto libro innombrable. Se nota que Selene e Iria se conocen desde hace años y que llevan mucho tiempo escribiendo juntas porque no se nota que son dos. Vale, ayuda que cada una escriba un personaje, pero parece que sólo lo ha hecho una y eso es algo muy bueno. 

Y eso es todo, los puntos negativos que vi en Sueños de piedra no los he visto aquí —cómo me alegro—, así que sí, todo lo que he tenido que decir es bueno porque realmente he disfrutado de la novela. Me ha hecho reír, llorar, pasármelo estupendamente y pensar, que eso también es importante. 

Títeres de la magia es un gran libro que estoy segura que disfrutaréis y que os gustará, con unos temas muy actuales y unos personajes fantásticos que enamoran.

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