15/2/17

Una habitación propia


Desde que adopté a Virginia Woolf sabía que tenía que hablaros de este ensayo porque creo que es muy importante y que todo el mundo debería leerlo. Os confieso que a mí me gusta mucho más la Virginia ensayista que la novelista, asi que a lo largo de este año os hablaré más de sus obras de no ficción. 

Una habitación propia fue publicada en 1929, uno año después de que se les concediera el sufragio  las mujeres en Inglaterra. Le pidieron que hablara en una conferencia sobre las mujeres y la ficción, así que Virginia Woolf se puso manos a la obra, pensando en cómo abordar un tema tan amplio y le salió escribir esto, pues se dio cuenta de que una mujer necesita una habitación propia para poder escribir

Una habitación propia está unida a tener dinero —no todos podían permitírselo—, privacidad y tiempo para escribir —algo que las mujeres no tenían, pues debían ocuparse de la casa y los niños. Para gozar de cierta seguridad económica, las mujeres recurrían al matrimonio —era muy frecuente en la época casarse por dinero y no por amor. Pero casarse no significaba gozar de cierto espacio para poder dar libertad a tu creatividad, siendo a veces una cárcel. Woolf tuvo suerte pues su marido la apoyaba como escritora. ¿Qué habría pasado si Leonard Woolf no lo hubiera hecho?

Virginia usaba el término "angel in the house" para hablar de una figura feminina idealizada que lo que hacía era sacrificar su ser creativo en favor de la armonía doméstica. Ella era todo lo contrario a un ángel, según este término, pues nunca sacrificó su lado creativo sino que fue escribió toda su vida y luchó por ganar suficiente dinero a través de su trabajo. También habla de que las mujeres han sufrido una larga opresión social como grupo, negándoles la educación pues durante años los hombres eran los que recibían educación y las mujeres, no todas, aprendían lo básico para defenderse y ya. No se preocupaban de enseñarles nada más que leer y escribir.

Para tener la posibilidad de ser un genio en un campo se necesita poder hacerte a ti misma, reconocerse y ser recordada en un futuro como tal. Pocas mujeres tenían esta oportunidad y Woolf habla de ello a través de una figura inventada que es la de la hermana de Shakespeare. Woolf crea a Judith, siendo un medio para homenajear a todas esas mujeres a las que no se ha reconocido y se ha infravalorado. Al darle un nombre hace que sea un ser individual —no es la mujer de, la hermana de, la hija de. Judith es brillante pero no la han educado para serlo, no como a su hermano, y tiene talento, pero nadie lo aprecia. Woolf nos cuenta qué habría pasado si ella se hubiera ido también a buscar trabajo y oportunidades en el londinense teatral. ¿Hubiera sido como su hermano? Os adelanto que no, no le habría pasado lo mismo que a William. Judith no existió pero pudo haberlo hecho y seguramente lo hizo en muchas de esas mujeres de las que no sabemos nada a día de hoy.

Woolf dice que el trabajo de las mujeres escritoras y lectoras es encontrar a las mujeres escritoras olvidadas y dar nombre a las anónimas. Ella defiende que muchos anónimos pudieron ser mujeres, no dando su nombre porque no tenían permitido expresarse creativamente. Además, muchas se ponían seudónimos masculinos —hasta bien poco seguían recomendándolo a las mujeres— o no publicando, perdiéndose grandes obras.

También reflexiona sobre la literatura femenina de ficción, diciendo que es corta y concentrada porque no tenían tiempo de trabajo sin interrupciones. Siempre tenían que hacerse cargo de algo, sean de la clase alta, media o baja. Ninguna tenía tiempo, a no ser que alguien se lo diera. Y, si lo pensáis, ahora pasa lo mismo. Muchas escritoras dicen haber escrito una novela con su hijo en brazos, mientras estaban sentadas en la mesa de la cocina y hacían tiempo entre una cosa u otra.

Una habitación propia es un gran ensayo que merece ser leído tanto en inglés como en español. Es una interesante perspectiva que tenía una mujer inglesa de clase media a principios del siglo XX y que hace que pensemos en si hemos avanzado en algo o si, en gran parte, seguimos anclados a esa época.

3 comentarios:

MaríaT dijo...

No podría estar más de acuerdo, es un ensayo imprescindible que absolutamente todo el mundo debería leer. La explicación es tan básica como fundamental, cómo podrían las mujeres lograr el mismo reconocimiento que los hombres si no tenían los medios básicos para poder dedicarse a la escritura. Es simplemente magnífico.
Besos y gracias por la entrada ♥

Ni de letras, ni de ciencias dijo...

Es un librito magnífico. Me dieron ganas de leer todo lo de Virginia.
Además es muy, muy profundo, con lo pequeñito que es tardé muchísimo en terminarlo porque ahonda mucho más de lo que al comienzo pueda parecer.
Recomendadísimo!

Emma Buffei dijo...

¡Me encantó tu post! Sí, lo voy a leer.