11/6/18

Soñar bajo el agua de Libby Page

¡Ya tengo ordenador! Gracias a mi hermano vuelvo a tener ordenador así que ya puedo volver a actualizar el blog con cierta frecuencia. Además, también voy a leer más porque estoy de vacaciones. No os puedo decir qué días voy a publicar entrada, pero espero que sea una o dos veces por semana. Y hoy vuelvo con una reseña de un libro que pedí en Edición Anticipada.

Rosemary es una viuda de 86 años que ha vivido en el barrio de Brixton, en Londres, toda su vida. Allí ha visto cómo cerraba la biblioteca en la que trabajaba y cómo la frutería se convertía en un bar de moda. Cuando la piscina local a la que acude desde que era una niña, y en la que se enamoró de su marido, se ve amenazada también, Rosemary sabe que este puede ser el principio del fin.

Kate es una joven reportera del periódico local y desde que se mudó a Londres se encuentra perdida en una ciudad que siente demasiado grande... y demasiado hostil. Pero cuando, con la ayuda de un encantador fotógrafo, Kate investiga un poco en la historia de la piscina de Brixton se da cuenta de que esta es la oportunidad que ha estado esperando.

Porque, juntas, Rosemary y Kate están dispuestas a resistir y a demostrar que la piscina no es solo un lugar para nadar. Es el corazón de una comunidad y harán lo que sea para protegerla.


Siempre he sido más de piscina que de playa porque lo que a mí me gusta hacer es nadar. Algo que pocos saben es que el deporte que más me gusta es la natación, me encanta hacer largos, sumergirme en el agua y tocar la pared de la piscina. ¿Sabéis esa gente que va a la playa con gafas de bucear? De niña, yo era una de esas. Me las llevaba porque lo que quería era nadar y nunca he soportado que se me meta el agua en el ojo. Lo curioso es que al principio no me hacía mucha gracia porque pensaba que iba a ahogarme. Llevo muchos años sin nadar porque desde que me mudé no encuentro una piscina que me convenza y no sabéis cuánto lo hecho de menos. Este libro me lo ha recordado.

Soñar bajo el agua es una declaración de amor a la natación, a las piscinas al aire libre —yo os reconozco que soy de piscina cerrada— y a los recuerdos. Con Rosemary y Kate paseamos por unas zonas de Brixton y conocemos las tiendas del barrio de toda la vida, enamorándonos de sus habitantes. Y lucharemos junto a ellas, deseando con todas nuestras fuerzas que no cierren la piscina. La novela trata de que el ayuntamiento va a vender la piscina pública a una empresa privada y la gente que va allí no quiere porque tiene un valor sentimental para el barrio, así que intentarán convencer al ayuntamiento para que no lo haga.

Con Rosemary, una señora de ochenta años que lleva nadando ahí toda la vida, conoceremos la piscina a lo largo de los años, incluso durante la segunda guerra mundial. Además, seremos testigos de su gran historia de amor pues Rosemary tuvo su primera cita con su marido en la piscina y cada día fueron juntos a nadar, viviendo momentos maravillosos e inolvidables. Sus partes son dolorosas, porque es una mujer que adora esa piscina y para la que es muy importante ese lugar porque lo es todo para ella. Sin ese lugar, para ella la vida pierde el sentido. La piscina es el sitio al que va cada mañana, donde se reencuentra con su fallecido marido, donde ve a la gente crecer... sin la piscina, no le queda nada.

En cuanto a Kate, ella nunca había ido a esa piscina hasta que le toca hacer un reportaje y es precioso ver cómo redescubre la natación, enamorándose de la piscina y utilizando el deporte como una terapia. Ella no es de Brixton, acabó allí por el periodismo y no le ha sido nada fácil relacionarse con otras personas. Ese artículo le abre las puertas a un mundo que ella desconocía y a lo largo de las páginas veremos cómo va abriéndose cada vez más, haciendo nuevos amigos y disfrutando de la vida, algo que llevaba tiempo sin hacer. Un tema que Libby Page trata con ella es la ansiedad —Kate lo llama pánico— y creo que lo ha mostrado muy bien, con bastante seriedad y dejando un mensaje: pide ayuda, no lo sufras sola.

Soñar bajo el agua es una novela preciosa y muy emotiva, nos recuerda la importancia de los recuerdos —nunca mejor dicho— y la necesidad de valorar las cosas cuando las tenemos, no cuando nos las quitan.

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