22/12/16

Lágrimas en el mar



El Wilhelm Gustloff ha quedado asociado para siempre con la mayor tragedia marítima de la historia. En él viajaban más de 10.000 pasajeros, entre refugiados, personal de abordo y militares alemanes. Debería haberlos llevado hacia la libertad y lejos del asedio al que estaba siendo sometido el este de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Pero nunca llegó a su destino, pues fue el blanco de varios torpedos lanzados desde un submarino soviético el 30 de enero de 1945. Apasionada por los capítulos ocultos de la historia, Ruta Sepetys da voz en esta ocasión a cuatro jóvenes protagonistas cuyos caminos se cruzan cuando son evacuados en el Wilhelm Gustloff, como los más de 5.000 niños y adolescentes que lo hicieron para ir al encuentro de su futuro.

Cuando vi la película del Titanic sabía perfectamente lo que pasaba porque está en los libros de historia y recuerdo que estuve toda la película con el estómago hecho un nudo porque sabía que en cualquier momento la tragedia iba a suceder. Con Lágrimas en el mar me ha pasado algo parecido. He estado toda la novela con el corazón haciéndose cada vez más pequeñito porque sabía que la tragedia iba a llegar y que daba igual lo que hicieran porque el torpedo iba a llegar. Si se salvaron los cuatro protagonistas o no es algo que no os voy a contar porque eso tendréis que descubrirlo vosotros. 

Los que seguís mi blog desde hace bastante sabéis que de la historia la época que siempre me ha interesado es la de la Segunda Guerra Mundial, aunque nunca sabría explicar por qué... quizás porque intento comprender cómo el ser humano pudo cometer tales atrocidades. Hay muchas cosas de los que no se habla y que Ruta se está encargando de recuperar en forma de historias, siendo en este caso el de ese barco que iba a llevar a la gente a un lugar seguro... sin poder cumplir su misión.

Había oído que en este libro Ruta nos sorprendía y os puedo asegurar que sí. Lágrimas en el mar está narrada por cuatro personajes de una forma asombrosa, que se va adaptando a los sucesos del libro, haciéndote sentir el miedo y la angustia de los protagonistas, además de vivir todo el caos del final de la novela en el que todo estalla. Además, ha sabido recrear perfectamente esa confusión que tenían las personas en aquella época, quienes no sabían si los alemanes eran los malos o lo eran los rusos... o ambos (ambos).

Si en Tonos de gris tuvimos a Lina, en esta novela tenemos a su prima, Joana, quien huyó de Lituania  hace cuatro años y que está intentando llegar a Alemania en busca de la libertad. Florian, mi personaje favorito, guarda un secreto que intenta que nadie descubra por las consecuencias que podría tener y que puede llevarle triunfar en su venganza contra Hitler. Emilia, la más joven y polaca, ha vivido un calvario y esconde también un secreto que trata de ocultar. La pobre chica ha tenido que vivir uno de esos  Alfred, el último, es un joven soldado nazi con una visión del mundo atroz que escribe cartas imaginarias a la chica de la que está enamorado y que trabaja en el Wilhelm Gustloff.

De todos los capítulos los que más me han impresionado es el de Alfred, aunque Florian sea para mí el mejor personaje de la novela, y la sensación que he tenido con él es la misma que tuve cuando leí El niño en la cima de la montaña. Es un tipo de personaje muy difícil porque es incómodo tanto para el escritor como para el lector. Alfred está completamente convencido de que las ideas de Hitler son las correctas y sé que nada podría hacerle cambiar de opinión. Está obsesionado con hacer lo que sea para que Hitler se sienta orgulloso y aunque es fácil engañarle, pues no es más que un chaval que quiere sentirse importante, me da auténtico miedo porque gente como él hubo en aquella época. Alfred recita varias veces el tipo de personas que no merecen vivir para los nazis: comunistas, checoslovacos, enfermos mentales, gitanos, griegos, homosexuales, judíos, minusválidos, negros, serbios, polacos, prostitutas, republicanos españoles, rusos, sindicalistas, socialistas, ucranianos y yugoslavos. Lo canta para no olvidarse de uno por si aparece uno de esos y así no olvidarse de a dónde tienen que mandarlos y me parece tan terrible. Y sí, él también esconde en cierta manera algo que me dejó sorprendida.

Ruta ha escrito una novela impresionante con una narración que me ha dejado sin palabras y unos personajes, tanto principales como secundarios, que te cautivan desde la primera página —excepto Alfred, que te deja en un estado de asco y pena por su lavado de cerebro. Ha dado voz a una historia triste y cruel que se merecía un homenaje como este. Su mejor novela hasta la fecha. Sigo todavía intentando procesar este libro. Le mandé un mensaje a goodreads pero quiero decírselo también por aquí. GRACIAS. Gracias por dar voz a esas historias de las que nadie habla.

2 comentarios:

Irene R. dijo...

Tengo ganas de leer este libro desde que salió en inglés. Ahora que finalmente ya está traducido, le daré una oportunidad sin duda.
Ojalá me guste tanto como a ti.

Saludos!

Miss Darcy dijo...

Estoy segura de que no te decepcionará, es una maravilla de libro Ojalá te guste. Un abrazo enorme.