13/3/17

Harry Potter y la cámara secreta con spoilers



Tras derrotar una vez más a lord Voldemort, su siniestro enemigo en Harry Potter y la piedra filosofal, Harry espera impaciente en casa de sus insoportables tíos el inicio del segundo curso del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Sin embargo, la espera dura poco, pues un elfo aparece en su habitación y le advierte que una amenaza mortal se cierne sobre la escuela.


Al fin toca hablaros del segundo libro de la saga de Harry Potter, un poco más oscuro que el anterior libro, con muchos misterios de por medio y situaciones algo tenebrosas —un aplauso, por favor, porque he utilizado 'tenebrosas' a propósito.

Recuerdo que este era uno de los que menos me gustaba cuando era pequeña y tengo que decir que sigue siendo así, con conflicto interno incluido. Como misterio creo que es de los mejores porque está lleno de sangre, gente petrificada, un monstruo gigante que vaga por el colegio y arañas feas y peludas que dan muchísimo miedo. Me gusta. O sea, la parte del misterio me gusta mucho. Lo que no me agrada nada es la vida normal de los personajes.

Antes de nada, voy a comentar de manera muy breve que este libro consigue ponerme de los nervios desde el principio porque la aparición de Dobby me saca mucho de quicio porque me hace gritar al libro —también a la película cuando la veo— que parece de hacer cosas y de intentar salvar a Potter porque le sale muy mal y solo consigue sacarme de quicio durante toda la saga cada vez que aparece. También me saca mucho de quicio el maldito Gilderoy pero menos mal que este solo sale en este libro y brevemente en otro porque si no gritaba.

Vamos primero con las cosas malas y luego con lo bueno, para quedarnos con un buen sabor de boca.

No me gusta cómo está hecho el personaje de Ginny aquí. Nada de nada. Pero nada. En el anterior libro, Ginny era una niña pequeña que deseaba ir a Hogwarts pero que no podía por no tener la edad y en este es una niña temblorosa obsesionada con Potter. A ver, por una parte me gusta que tenga ese lado frágil e inseguro que hace que Riddle pueda hechizarla con el diario porque ha estado a la sombra de todos sus hermanos, es la pequeña y tiene mucha presión encima. Esa parte la aplaudo, porque además a lo largo de la saga evoluciona bastante. Lo que no me gusta es que esté reducida a ser la chica que bebe los vientos por Harry, al que manda una tarjeta por San Valentín —algo que para mí no encaja, porque si no te atreves ni a decirle hola cómo vas a mandarle una tarjeta, sabiendo que su hermano le ha dicho que estás enamorada de él— y que llora porque no le hace caso el chico que le gusta. No me gusta, lo siento. Sé que tiene 11 años y todo lo que implica el asunto, pero es que me enfada porque durante una gran parte de la saga, Ginny simplemente es la hermana Weasley que hace cosas relacionadas para olvidarse de/gustar a Harry y no, porque ella es mucho más que eso.

Entiendo que el momento San Valentín, con la excusa de tener a Gilderoy como personaje, es para relajar la tensión por el misterio de la cámara, pero siempre me ha parecido que sobraba, incluso cuando era pequeña me daba la sensación de que no tenía mucho sentido el asunto —menos mal que no vuelve a repetirse.

Y esta queja creo que se va a repetir en cada libro de la saga pero es que estoy harta de que el resto de casas sean una mierda y la única que mole es la de Gryffindor. O sea, en este libro las únicas veces que sale un Hufflepuff es para CRITICAR A POTTER y DECIR QUE ES EL MALO. Vamos a ver, ¿en serio pones a la única casa que no juzga a la gente y que es la más amable de Hogwarts a poner verde a Potter sin tener pruebas? Que no es porque sea la mía, diría lo mismo siendo de otra casa. Es que no tiene sentido. Para lo único que sirven las otras casas es para hacer que Gryffindor parezca más fabulosa. Y ya. No hay más. Y eso no me gusta, todas las casas tienen su lado bueno y malo, no resaltes lo  malo del resto para que la principal sea la chachi del lugar.

Y Neville... el día que este pobre chico no reciba ni un solo insulto en el libro voy a aplaudir muy fuerte. Porque otra cosa no, pero el acoso escolar está presente en todo el libro cada vez que aparece él y me parece fatal, porque sus agresores son tanto profesores como alumnos. Que, por cierto, también se meten mucho con la pobre Myrtel.

Y ahora vayamos a las partes buenas, que tiene algunas cosas muy chulis que me gustan un montón.

Como el duelo. Me encanta esta parte y es una pena que no dejaran el club de duelo porque creo que habría hecho que muchos alumnos aprendieran a prepararse para la que se les iba a venir encima. Por si no lo sabíais, Defensa contra las Artes Oscuras es mi asignatura favorita y me habría maravillado asistir —también me gustan los duelos muggle, sí, aunque no comparta habitualmente sus motivos porque pegarse por una chica pues me parece absurdo y estúpido.

Como he dicho también me gusta mucho todo el misterio acerca del basilisco, las falsas pistas sobre quién puede ser, la poción multijugos, la triste historia de Myrtle, la juventud de Rydle, el primer horrocruxe... porque sí, una cosa alucinante de leerte Harry Potter sabiéndote la historia es que te das cuenta de muchísimas cosas que van a ser importantes en un futuro y mi niña interior grita muchísimo.

Otra cosa que es maravillosa —siento no haberos hablado de él en el anterior libro— es Oliver Wood. Adoro a este personaje porque es fantabuloso. Está muy obsesionado con ganar la copa de Quidditch y le importa bastante poco que Harry muera en el intento de coger la snitch —y me está entrando la risa mientras escribo esto—, da discursos fantásticos en los partidos, intentando que todos se tomen ese partido como el último de sus vidas y les hace madrugar, independientemente del tiempo que haga —le da igual que truene, nieve, diluvie o que haga un día calurosamente matador. Es un personaje que a mí me hace mucha gracia y me parece que tenía que ser encantador, a pesar de ese rollo obsesivo deportivo.

Hagrid es llevado a prisión en este libro, pues es sospechoso de soltar al monstruo —pobrecito, por querer a los monstruos se mete siempre en líos. Conocemos a su araña gigante y malvada, que a mí me da muy mal rollo y espero no toparme jamás con una que se parezca mínimamente a esa. Además, cada vez se nos confirman más las sospechas de lo que se esconde en su maravilloso paraguas —*ejem* VARITA *ejem*— y nos cuentan por qué le expulsaron de la escuela, además del porqué de su lealtad a Albus Dumbledore —quien sigue a su rollo, como siempre.

Y bueno, por último el coche mágico del señor Weasley. Adoro a este señor porque es un tontorrón maravilloso. Resulta que la familia Weasley tiene un coche que vuela y que se vuelve invisible. El padre lo manipuló para que hiciera eso y la ironía del asunto es que él está a cargo del control de objetos muggle hechizados y tiene su garaje lleno de cosas ilegales. Ron dice que si su padre inspeccionara su casa oficialmente tendría que deternerse a sí mismo y eso me hace mucha gracia. Además, cuando rescatan a Harry al principio vuelven a casa en el coche, Molly se lo cuenta a Arthur y en vez de echarles la bronca les pregunta si el coche funcionaba bien. Y bueno, el coche acaba volviéndose salvaje por culpa del accidente que tienen Ron y Harry. Gracias a él, además, conocemos al sauce Boxeador, importante para el siguiente libro, y las cartas vociferadoras.

Y bueno, eso es todo, el mes que viene os hablaré de Harry Potter y el prisionero de Azkaban, en el que salen dos de mis personajes favoritos. ¿Vosotros habéis leído este libro? ¿Estáis de acuerdo con algunas de las cosas que digo? Me he dejado muchas partes del libro pero es que de esas ya ha hablado todo el mundo y tampoco voy a repetir lo que todo el mundo dice.

Un abrazo enorme. 

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