12/11/16

Adiós, viejo amigo



Ayer, nada más despertarme, leí que Leonard Cohen había muerto y yo no pude hacer otra cosa que no fuera llorar, algo que sigo haciéndolo cada vez que lo pienso o leo una noticia anunciando que él ha muerto. Gracias a mi madre, he crecido con su música, ya que ella es una gran fan, y me he sentido como si se hubiera muerto un amigo. Hace unos días dije que ojalá le dieran el Nobel de la literatura, pues se lo merece tanto por su obra poética como musical, pero ya no puede ser. Al menos, pude ver como le dieron el premio Príncipe de Asturias, oyendo sus discurso con orgullo, como quien ve a un amigo recoger un galardón totalmente merecido. 

En una de sus últimas canciones recita "I am ready, my Lord"; en una entrevista dijo "Estoy listo para morir. Espero que no sea demasiado doloroso. Eso es todo para mí", aunque luego añadiese que era broma y que esperaba vivir hasta los 120 años, y en un email a Marianne escribió "Bueno Marianne, ahora que hemos llegado a este momento en el que estamos realmente tan viejos y nuestros cuerpos se caen a pedazos, creo que voy a seguirte muy pronto". Quizás él estuviera preparado para su final, que ha acabado siendo más cercano del que creíamos todos, pero nosotros no lo estábamos. O, al menos, yo no estaba preparada para que este año se muriese Leonard Cohen. 

Ha sido un placer compartir la tierra contigo, Cohen. Nos veremos ahí arriba dentro de un montón de años. Hasta entonces, me conformaré con escuchar tu música y leer tus poemas.  

There is a crack in everything 
That's how the light gets in
Leonard Cohen
 

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